Las negociaciones iniciales para los presupuestos del Govern presidido por Salvador Illa han empezado a avanzar a pesar de la crisis en Rodalies, que ha trastocado la agenda política en Cataluña. Mientras los Comuns han tomado la iniciativa para iniciar el diálogo, ERC espera señales del PSOE respecto a una de sus principales demandas: que la Generalitat recaude la totalidad del IRPF.
El inicio del año político estuvo marcado por una actividad intensa, con el anuncio de un acuerdo sobre financiación autonómica el 9 de enero y la creación de una nueva empresa mixta para Rodalies el 12 de enero. Con este contexto, parecía viable aprobar unos presupuestos en el primer trimestre que sustituyeran los de 2023 y que, probablemente, serían los únicos de la legislatura.
No obstante, varios acontecimientos frenaron ese avance. El primero fue la hospitalización de Illa el 17 de enero debido a un déficit motor en las piernas provocado por una infección, situación que generó inquietud en el partido socialista. Poco después, el 20 de enero, un accidente ferroviario en Gelida que ocasionó la muerte de un maquinista provocó una crisis en el servicio de Cercanías catalán que aún no se ha normalizado.
Esta situación ha tensionado la relación entre los socios de investidura. ERC llegó a solicitar la dimisión de la consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, aunque ha mantenido el diálogo con el gobierno y no ha descartado negociar los presupuestos. Los republicanos reclaman avances en dos áreas: una nueva financiación autonómica —ya presentada— y desbloquear su iniciativa en el Congreso para que la Generalitat pueda recaudar el 100 % del IRPF.
Fuentes consultadas sitúan el principal obstáculo en Madrid, en la sede del PSOE, más que en el Palau de la Generalitat. ERC lamenta que el Gobierno central no haya presentado propuestas que permitan superar el bloqueo y recuerda que la recaudación íntegra del IRPF es un punto del acuerdo de investidura que posibilitó la presidencia de Illa.
Por su parte, los Comuns han decidido iniciar negociaciones tras mostrar inicialmente reservas debido a la crisis ferroviaria. Aunque no han solicitado dimisiones, consideran que Paneque debería reducir sus competencias. Sus prioridades para los nuevos presupuestos se centran en cuatro áreas: vivienda, transporte público, becas comedor y reducción de las listas de espera en sanidad.
En el entorno de los Comuns se percibe cierta urgencia para que el Govern apruebe las cuentas. No obstante, advierten que el proyecto presupuestario debería pactarse con los socios antes de su aprobación oficial en el Consell Executiu.
En este marco, las negociaciones comienzan bajo la presión del calendario y las demandas políticas de los aliados parlamentarios. El progreso en el debate sobre el IRPF y la gestión de la crisis de Rodalies serán determinantes para que el ejecutivo catalán consiga cerrar un acuerdo presupuestario en las próximas semanas.
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