Ni los huevos van en la puerta ni la carne en cualquier sitio. Según la OCU, la distribución estratégica de los alimentos es la clave definitiva para evitar el desperdicio y garantizar la seguridad alimentaria.
El frigorífico es el corazón de la cocina, pero también el lugar donde más dinero “tiramos” a la basura por culpa del desorden. Aunque parezca un espacio uniforme, el interior de la nevera es un mapa de microclimas: cada estante tiene una temperatura específica diseñada para un tipo de alimento. Ignorar estas reglas no solo acelera la caducidad, sino que, según un estudio de la Universidad de Wageningen, una correcta organización por categorías podría prolongar la vida útil de los productos hasta en un 50%.
El mapa del frío: dónde va cada cosa
Para maximizar la frescura y evitar intoxicaciones, la lógica debe imponerse a la costumbre. Aquí te detallamos cómo configurar tu nevera según los expertos:
- Parte superior (La más estable): Es el lugar ideal para las sobras, platos ya cocinados y productos “listos para comer”. Al ser la zona con temperatura más constante, evita que estos alimentos delicados se deterioren rápido.
- Estantes centrales: Aquí deben vivir los lácteos, yogures y embutidos. Mantenerlos agrupados no solo ayuda a la vista, sino que reduce el tiempo que pasas con la puerta abierta buscando el queso, evitando fugas de frío.
- Zona inferior (La más fría): Reservada estrictamente para carne y pescado crudos. Deben ir siempre en recipientes herméticos para evitar el “goteo” de jugos, que es una de las principales causas de contaminación cruzada en el hogar.
- Cajones específicos: Diseñados para frutas y verduras. La nutricionista María Pérez aconseja separarlas y usar recipientes ventilados, ya que algunas frutas emiten gases que pueden estropear las verduras colindantes.
El gran mito de la puerta y los huevos
Uno de los errores más extendidos es utilizar la puerta para la leche o los huevos. Al ser la zona más expuesta a los cambios de temperatura cada vez que abrimos la nevera, es el lugar más inestable. Los expertos de la OCU son tajantes: la puerta es para bebidas, salsas y mermeladas. Los huevos, a pesar de que muchas neveras traen el soporte en la puerta, deben guardarse en los estantes interiores para mantener una temperatura constante y prolongar su frescura.
Trucos visuales para una nevera “inteligente”
Más allá de la ubicación, el orden visual es tu mejor aliado contra el desperdicio. Utilizar organizadores transparentes y recipientes apilables permite que nada quede “enterrado” al fondo del estante. Además, aplicar la regla del supermercado —poner delante lo que caduca antes— es un gesto simple que puede ahorrarte mucho dinero a fin de mes.
Al final, una nevera organizada no es solo una cuestión estética; es una herramienta de ahorro, salud y eficiencia que transforma tu rutina diaria.
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