La ministra de Defensa acordó por teléfono con Pedro Rollán su comparecencia para el martes 18 de agosto, aunque desde Presidencia sostienen que la decisión final corresponde a Rafael Simancas. Esta situación rompe la estrategia del Gobierno ante la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta.
MADRID. El trasfondo del enfrentamiento entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la dirección del Ejecutivo en Moncloa ha añadido un nuevo episodio institucional. La comparecencia de la responsable de Defensa en el Senado para detallar el papel de las Fuerzas Armadas durante la llegada masiva de 72.000 personas a Ceuta está en suspenso, transformándose en un choque directo entre el ministerio de Robles y la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, encabezada por Rafael Simancas.
Aunque Robles acordó directamente con el presidente del Senado, Pedro Rollán, fijar su comparecencia para el martes 18 de agosto, fuentes gubernamentales señalan que la decisión definitiva corresponde a Presidencia. Moncloa desconocía las gestiones bilaterales que la ministra había realizado y ha intervenido para evitar su asistencia a la Cámara Alta.
Un acuerdo fuera de la estrategia de Moncloa
El conflicto surgió cuando Robles, inicialmente convocada para el jueves 13 en la Comisión de Defensa, excusó su presencia mediante una carta dirigida a Rollán, argumentando que debía visitar el Mando de Operaciones en la base de Retamares para conocer el despliegue en la ciudad autónoma. En esa misiva, expresó su «plena disposición» para fijar una nueva fecha, concretando por teléfono el encuentro para el martes 18. Rollán respondió formalmente, agradeciendo el «diálogo y entendimiento en el marco de la necesaria cortesía parlamentaria».
No obstante, esta comunicación directa contradice la postura adoptada por el resto del Gabinete. Los ministros Fernando Grande-Marlaska (Interior) y José Manuel Albares (Asuntos Exteriores) rechazaron acudir al Senado argumentando que ofrecerán explicaciones en el Congreso de los Diputados —junto a Félix Bolaños— y que comparecer en ambas cámaras supondría repetición. Fue Rafael Simancas quien transmitió esta negativa al Senado, inicialmente incluyendo a Robles en el grupo de ministros que declinaron la convocatoria de la Cámara Alta.
Contexto: conflictos por Marruecos y el CNI
La desvinculación de Robles no es un hecho aislado, sino la representación parlamentaria de varias tensiones anteriores en la gestión de la crisis de Ceuta:
- Discrepancia en el discurso sobre Marruecos: Mientras Moncloa destacaba la colaboración de Rabat para resolver la crisis migratoria, Robles mantuvo un tono más contundente, exigiendo que las autoridades marroquíes investigaran «hasta el final» y criticando el empleo de menores en una situación tan peligrosa. En su reciente visita a Ceuta, la ministra acusó a Marruecos de haber «consentido» los hechos y afirmó que «a Ceuta y Melilla no se las toca, son españolísimas».
- Intercambio de reproches sobre los avisos del CNI: Tras la publicación de que el CNI (vinculado a Defensa) alertó formalmente a Interior sobre la posibilidad de una entrada masiva, el ministerio de Marlaska negó haber recibido informes de esa índole. Robles defendió la credibilidad de la inteligencia militar y resaltó la existencia de los «servicios de información» propios de Interior, desviando el foco de la falta de previsión hacia el otro departamento.
Este conflicto se desarrolla en un contexto de tensión constante entre el Gobierno y la Cámara Alta, donde el PP ejerce su mayoría absoluta a través de comisiones de investigación, y donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se ha presentado a una sesión de control desde hace más de dos años.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















