El café molido se presenta como un método casero efectivo para disminuir los olores desagradables dentro del frigorífico. Su capacidad para absorber compuestos que generan malos olores contribuye a mantener el interior de la nevera fresco, siempre que se acompañe de una limpieza adecuada.
Los olores en el frigorífico suelen aparecer por restos de alimentos olvidados, envases mal cerrados, frutas demasiado maduras o productos con aromas fuertes, que se impregnan en su interior.
Además del vinagre y el bicarbonato, comúnmente usados para este fin, el café molido va ganando popularidad como una alternativa para contrarrestar estos olores.
Su efectividad no se basa sólo en su aroma. Gracias a su textura porosa, el café puede captar las moléculas responsables del mal olor. Algunos elementos presentes en él, como el nitrógeno, ayudan a neutralizar los aromas intensos.
Para aprovechar esta propiedad, se sugiere colocar un recipiente abierto con café molido seco en la nevera. Si se emplean restos de café usados, es fundamental que estén completamente secos para evitar que la humedad promueva el desarrollo de moho.
En situaciones con olores fuertes, lo ideal es renovar el café semanalmente. Si los olores son leves, puede durar hasta quince días antes de cambiarlo.
El café molido también puede ser útil en otros espacios cerrados donde se acumulan olores, como armarios, zapateros o el interior de vehículos. Asimismo, algunas personas lo utilizan para eliminar olores persistentes en las manos tras manipular alimentos como ajo, cebolla o pescado.
No obstante, los expertos señalan que este recurso no exime de realizar una limpieza previa. Es importante revisar que no haya alimentos en mal estado, líquidos derramados o zonas con humedad excesiva antes de colocar café en la nevera. Atender la causa del mal olor es esencial para que cualquier remedio funcione.
También se recomienda almacenar alimentos con aromas fuertes —como quesos curados, salsas, embutidos o cebollas— en envases herméticos para evitar que sus olores se extiendan por el frigorífico.
Un aspecto importante es que el café destinado al consumo no debería guardarse suelto en la nevera, ya que puede absorber olores ajenos y perder parte de su sabor original.
Así, el café molido es un buen desodorante natural que debe emplearse como complemento de una limpieza regular y una adecuada conservación de los alimentos. Combinado con otros productos como el bicarbonato, puede ayudar a mantener la nevera fresca sin recurrir a químicos.
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