El Ministerio de Transportes ha comunicado la implementación de una serie de reformas operativas destinadas a fortalecer la seguridad en la red ferroviaria, en respuesta al accidente ocurrido en Urda. La innovación principal presentada por Adif afecta directamente a los centros de gestión del tráfico, en los que se establecerá un protocolo obligatorio de doble validación humana para situaciones que requieran la circulación de trenes bajo condiciones degradadas, como las derivadas de fallos en los sistemas automáticos de señalización LZB o ERTMS.
Desde la entrada en vigor de esta normativa, cualquier orden para reanudar la marcha emitida por un técnico de circulación durante una incidencia deberá ser aprobada explícitamente por al menos un supervisor o un segundo controlador. Esta medida, explicada por el ministro Óscar Puente tras el Consejo de Ministros, busca eliminar los posibles errores individuales en decisiones complejas mediante un proceso de validación cruzada.
Modificaciones en los turnos y fortalecimiento de las plantillas de control
Simultáneamente al refuerzo en los protocolos técnicos, el Ministerio de Transportes ha aprobado un plan de contingencia laboral enfocado en los trabajadores de las salas de mando. Dicha reestructuración incluye la ampliación del personal en los puestos de supervisión del tráfico y una revisión de los turnos para asegurar descansos más prolongados y efectivos, con el fin de evitar la fatiga operativa.
Con este aumento de recursos en las salas de control, el Ejecutivo busca reducir la posibilidad de sobrecarga de los operadores durante momentos críticos que requieren la gestión manual de los cantones de vía tras la pérdida de señalización automática. Esta iniciativa responde a una de las demandas históricas del personal técnico tras la acumulación de incidencias en los principales corredores ferroviarios del país.
Inspección integral a las salas de regulación del tráfico ferroviario
La actualización de los manuales de actuación para situaciones degradadas irá acompañada por una inspección completa de todos los centros de mando de la red estatal. La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria comprobará que se cumplan los nuevos criterios de verificación cruzada antes de aprobar la operatividad total de las líneas que estén afectadas por trabajos de mantenimiento.
Con la implementación de estas ocho medidas inmediatas, el Gobierno procura subsanar las vulnerabilidades detectadas en la cadena de mando tras el accidente en la provincia de Toledo. La instauración de una supervisión compartida pretende evitar que la decisión técnica de reanudar la circulación dependa exclusivamente de la valoración de un solo profesional del sistema ferroviario español.
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