Durante 2025, el mercado de bebidas alcohólicas en España continuó con su descenso, aunque la transformación más significativa radica en cómo se consume. Los españoles reducen la frecuencia de consumo, controlan mejor el gasto y optan por productos de mayor calidad o vinculados a experiencias específicas.
Las ventas de bebidas alcohólicas registraron otro descenso en España en 2025, prolongando una tendencia reciente. Esta caída afecta a segmentos tradicionales como el vino y la cerveza, pero el sector destaca un cambio más profundo: la evolución en los patrones de consumo.
De acuerdo con el Informe Socioeconómico del Sector de Bebidas Espirituosas 2025, presentado en Alicante, los consumidores continúan adquiriendo destilados, aunque de forma más selectiva. La frecuencia disminuye, el gasto se planifica con mayor cuidado y crece el interés por productos que acompañan momentos especiales, experiencias gastronómicas o que reflejan una mayor calidad.
Bosco Torremocha, director de Espirituosos España, sintetizó esta dinámica señalando que el consumidor bebe menos, pero con una elección más cuidada. Este patrón responde tanto al incremento de estilos de vida saludables como al impacto de los precios.
El informe indica que las bebidas espirituosas han registrado incrementos en su precio de entre el 20 % y el 30 % en los últimos cinco años. Este aumento, ligado a la inflación y a mayores costes, ha influido directamente en las decisiones de compra.
Uno de los grandes beneficiados en este contexto es el segmento de bebidas con bajo o nulo contenido alcohólico, que ha dejado de ser una categoría minoritaria para ganar terreno entre quienes buscan opciones más ligeras y saludables.
También destacan los productos ready to drink, o bebidas listas para consumir, que crecieron un 21,1 % en 2025. Este crecimiento contrasta con la disminución general del mercado y refleja la preferencia por formatos prácticos, modernos y asociados a un consumo ocasional.
La transformación es especialmente patente entre los jóvenes, quienes mantienen el alcohol en sus espacios de ocio, aunque con menor protagonismo respecto a generaciones anteriores. La preocupación por la salud, el bienestar y el control en el consumo cobra cada vez más peso.
A pesar del descenso en las ventas, la hostelería sigue siendo el principal canal para este tipo de bebidas. En 2025, bares, restaurantes y locales concentraron el 58,6 % del volumen vendido, frente al 41,4 % del canal de alimentación.
El informe también evidencia un desplazamiento del consumo desde la noche hacia momentos diurnos vinculados con la gastronomía. El gasto anual por persona fuera del hogar alcanzó los 52 euros, muy superior a los 9 euros destinados al consumo doméstico.
Aunque el mercado interno enfrenta una fase de debilidad, la industria española mantiene una posición destacada en producción y exportación. De los 322 millones de litros elaborados en 2025, 149 millones se comercializaron en mercados internacionales.
Con estos datos, España se mantiene como el sexto productor de bebidas espirituosas en la Unión Europea y fortalece su apuesta por las exportaciones para compensar la disminución del consumo interno.
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