Los efectivos militares desplegados en Ceuta durante la crisis migratoria a finales de julio han empezado a recibir comida caliente y menús más variados, tras las críticas por las raciones entregadas en las primeras etapas del operativo.
De acuerdo con la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), algunos soldados que cumplían turnos de hasta 16 horas obtenían bolsas con embutido, una lata de atún, panecillos, una fruta o un yogur y pequeñas botellas de agua.
La denuncia de estas condiciones a través de redes sociales motivó que la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de la Base revisaran el esquema de alimentación del personal movilizado.
Los militares cuentan ya con comida caliente
Tras dicha revisión, los soldados disponen ahora de platos como lentejas, pollo y arroz, junto con verduras como guisantes, zanahorias o coliflor.
ATME señala que el nuevo menú es más diverso y apropiado para el esfuerzo físico requerido durante las largas jornadas de vigilancia y soporte a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La asociación afirma que la alimentación previa no era suficiente para un despliegue con alto nivel de exigencia, tomando en cuenta la duración de los turnos y el escaso tiempo para descansar entre servicios.
Turnos de hasta 16 horas con pausas limitadas
Según la denuncia presentada por ATME, algunos militares trabajaban entre 14 y 16 horas al día, con descansos que en ciertos casos eran inferiores a dos horas entre turnos.
Durante esas jornadas, las raciones podían consistir en un bocadillo de embutido o una lata de atún con pan, además de una manzana o yogur y dos botellines de agua de 330 mililitros.
Esta situación causó descontento entre algunos efectivos y generó un debate sobre las condiciones logísticas del despliegue en Ceuta.
ATME exige aclaraciones al Ministerio de Defensa
La asociación ha solicitado al Ministerio, dirigido por Margarita Robles, que explique cómo se organizó la preparación y entrega de las bolsas de comida.
Entre otras dudas, pide saber si las raciones se preparaban de forma general para todo el personal o si cada unidad era responsable de proveer las suyas.
También pide conocer los criterios empleados para elegir los alimentos y por qué no se proporcionaron desde el principio menús adecuados a las demandas energéticas de los militares.
Solicitan directrices precisas sobre las tareas del despliegue
ATME también ha consultado por escrito al Ministerio de Defensa sobre si los militares recibieron instrucciones claras acerca de las funciones que debían cumplir durante el operativo.
La asociación considera importante que los efectivos conozcan el alcance de su intervención, los límites legales y las responsabilidades vinculadas a su colaboración con las fuerzas de seguridad.
Según ATME, contar con estas indicaciones es fundamental para garantizar seguridad jurídica a los militares y evitar posibles denuncias o procesos judiciales por actuaciones efectuadas durante el despliegue.
La revisión se produce tras la presión ciudadana
Las imágenes y denuncias sobre las raciones distribuidas se difundieron ampliamente en redes sociales, provocando críticas hacia la gestión del operativo.
La actuación de la Comandancia General de Ceuta y los servicios de la base permitió implementar mejoras en la alimentación, aunque ATME continúa reclamando explicaciones sobre las condiciones iniciales.
La asociación demanda que los futuros despliegues de emergencia cuenten desde el comienzo con una planificación logística acorde a la duración de los turnos y al esfuerzo requerido al personal militar.
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UNIRME GRATIS AL CANALLos efectivos militares desplegados en Ceuta durante la crisis migratoria a finales de julio han empezado a recibir comida caliente y menús más variados, tras las críticas por las raciones entregadas en las primeras etapas del operativo.
De acuerdo con la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), algunos soldados que cumplían turnos de hasta 16 horas obtenían bolsas con embutido, una lata de atún, panecillos, una fruta o un yogur y pequeñas botellas de agua.
La denuncia de estas condiciones a través de redes sociales motivó que la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de la Base revisaran el esquema de alimentación del personal movilizado.
Los militares cuentan ya con comida caliente
Tras dicha revisión, los soldados disponen ahora de platos como lentejas, pollo y arroz, junto con verduras como guisantes, zanahorias o coliflor.
ATME señala que el nuevo menú es más diverso y apropiado para el esfuerzo físico requerido durante las largas jornadas de vigilancia y soporte a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La asociación afirma que la alimentación previa no era suficiente para un despliegue con alto nivel de exigencia, tomando en cuenta la duración de los turnos y el escaso tiempo para descansar entre servicios.
Turnos de hasta 16 horas con pausas limitadas
Según la denuncia presentada por ATME, algunos militares trabajaban entre 14 y 16 horas al día, con descansos que en ciertos casos eran inferiores a dos horas entre turnos.
Durante esas jornadas, las raciones podían consistir en un bocadillo de embutido o una lata de atún con pan, además de una manzana o yogur y dos botellines de agua de 330 mililitros.
Esta situación causó descontento entre algunos efectivos y generó un debate sobre las condiciones logísticas del despliegue en Ceuta.
ATME exige aclaraciones al Ministerio de Defensa
La asociación ha solicitado al Ministerio, dirigido por Margarita Robles, que explique cómo se organizó la preparación y entrega de las bolsas de comida.
Entre otras dudas, pide saber si las raciones se preparaban de forma general para todo el personal o si cada unidad era responsable de proveer las suyas.
También pide conocer los criterios empleados para elegir los alimentos y por qué no se proporcionaron desde el principio menús adecuados a las demandas energéticas de los militares.
Solicitan directrices precisas sobre las tareas del despliegue
ATME también ha consultado por escrito al Ministerio de Defensa sobre si los militares recibieron instrucciones claras acerca de las funciones que debían cumplir durante el operativo.
La asociación considera importante que los efectivos conozcan el alcance de su intervención, los límites legales y las responsabilidades vinculadas a su colaboración con las fuerzas de seguridad.
Según ATME, contar con estas indicaciones es fundamental para garantizar seguridad jurídica a los militares y evitar posibles denuncias o procesos judiciales por actuaciones efectuadas durante el despliegue.
La revisión se produce tras la presión ciudadana
Las imágenes y denuncias sobre las raciones distribuidas se difundieron ampliamente en redes sociales, provocando críticas hacia la gestión del operativo.
La actuación de la Comandancia General de Ceuta y los servicios de la base permitió implementar mejoras en la alimentación, aunque ATME continúa reclamando explicaciones sobre las condiciones iniciales.
La asociación demanda que los futuros despliegues de emergencia cuenten desde el comienzo con una planificación logística acorde a la duración de los turnos y al esfuerzo requerido al personal militar.
Los efectivos militares desplegados en Ceuta durante la crisis migratoria a finales de julio han empezado a recibir comida caliente y menús más variados, tras las críticas por las raciones entregadas en las primeras etapas del operativo.
De acuerdo con la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), algunos soldados que cumplían turnos de hasta 16 horas obtenían bolsas con embutido, una lata de atún, panecillos, una fruta o un yogur y pequeñas botellas de agua.
La denuncia de estas condiciones a través de redes sociales motivó que la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de la Base revisaran el esquema de alimentación del personal movilizado.
Los militares cuentan ya con comida caliente
Tras dicha revisión, los soldados disponen ahora de platos como lentejas, pollo y arroz, junto con verduras como guisantes, zanahorias o coliflor.
ATME señala que el nuevo menú es más diverso y apropiado para el esfuerzo físico requerido durante las largas jornadas de vigilancia y soporte a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La asociación afirma que la alimentación previa no era suficiente para un despliegue con alto nivel de exigencia, tomando en cuenta la duración de los turnos y el escaso tiempo para descansar entre servicios.
Turnos de hasta 16 horas con pausas limitadas
Según la denuncia presentada por ATME, algunos militares trabajaban entre 14 y 16 horas al día, con descansos que en ciertos casos eran inferiores a dos horas entre turnos.
Durante esas jornadas, las raciones podían consistir en un bocadillo de embutido o una lata de atún con pan, además de una manzana o yogur y dos botellines de agua de 330 mililitros.
Esta situación causó descontento entre algunos efectivos y generó un debate sobre las condiciones logísticas del despliegue en Ceuta.
ATME exige aclaraciones al Ministerio de Defensa
La asociación ha solicitado al Ministerio, dirigido por Margarita Robles, que explique cómo se organizó la preparación y entrega de las bolsas de comida.
Entre otras dudas, pide saber si las raciones se preparaban de forma general para todo el personal o si cada unidad era responsable de proveer las suyas.
También pide conocer los criterios empleados para elegir los alimentos y por qué no se proporcionaron desde el principio menús adecuados a las demandas energéticas de los militares.
Solicitan directrices precisas sobre las tareas del despliegue
ATME también ha consultado por escrito al Ministerio de Defensa sobre si los militares recibieron instrucciones claras acerca de las funciones que debían cumplir durante el operativo.
La asociación considera importante que los efectivos conozcan el alcance de su intervención, los límites legales y las responsabilidades vinculadas a su colaboración con las fuerzas de seguridad.
Según ATME, contar con estas indicaciones es fundamental para garantizar seguridad jurídica a los militares y evitar posibles denuncias o procesos judiciales por actuaciones efectuadas durante el despliegue.
La revisión se produce tras la presión ciudadana
Las imágenes y denuncias sobre las raciones distribuidas se difundieron ampliamente en redes sociales, provocando críticas hacia la gestión del operativo.
La actuación de la Comandancia General de Ceuta y los servicios de la base permitió implementar mejoras en la alimentación, aunque ATME continúa reclamando explicaciones sobre las condiciones iniciales.
La asociación demanda que los futuros despliegues de emergencia cuenten desde el comienzo con una planificación logística acorde a la duración de los turnos y al esfuerzo requerido al personal militar.
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De acuerdo con la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), algunos soldados que cumplían turnos de hasta 16 horas obtenían bolsas con embutido, una lata de atún, panecillos, una fruta o un yogur y pequeñas botellas de agua.
La denuncia de estas condiciones a través de redes sociales motivó que la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de la Base revisaran el esquema de alimentación del personal movilizado.
Los militares cuentan ya con comida caliente
Tras dicha revisión, los soldados disponen ahora de platos como lentejas, pollo y arroz, junto con verduras como guisantes, zanahorias o coliflor.
ATME señala que el nuevo menú es más diverso y apropiado para el esfuerzo físico requerido durante las largas jornadas de vigilancia y soporte a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La asociación afirma que la alimentación previa no era suficiente para un despliegue con alto nivel de exigencia, tomando en cuenta la duración de los turnos y el escaso tiempo para descansar entre servicios.
Turnos de hasta 16 horas con pausas limitadas
Según la denuncia presentada por ATME, algunos militares trabajaban entre 14 y 16 horas al día, con descansos que en ciertos casos eran inferiores a dos horas entre turnos.
Durante esas jornadas, las raciones podían consistir en un bocadillo de embutido o una lata de atún con pan, además de una manzana o yogur y dos botellines de agua de 330 mililitros.
Esta situación causó descontento entre algunos efectivos y generó un debate sobre las condiciones logísticas del despliegue en Ceuta.
ATME exige aclaraciones al Ministerio de Defensa
La asociación ha solicitado al Ministerio, dirigido por Margarita Robles, que explique cómo se organizó la preparación y entrega de las bolsas de comida.
Entre otras dudas, pide saber si las raciones se preparaban de forma general para todo el personal o si cada unidad era responsable de proveer las suyas.
También pide conocer los criterios empleados para elegir los alimentos y por qué no se proporcionaron desde el principio menús adecuados a las demandas energéticas de los militares.
Solicitan directrices precisas sobre las tareas del despliegue
ATME también ha consultado por escrito al Ministerio de Defensa sobre si los militares recibieron instrucciones claras acerca de las funciones que debían cumplir durante el operativo.
La asociación considera importante que los efectivos conozcan el alcance de su intervención, los límites legales y las responsabilidades vinculadas a su colaboración con las fuerzas de seguridad.
Según ATME, contar con estas indicaciones es fundamental para garantizar seguridad jurídica a los militares y evitar posibles denuncias o procesos judiciales por actuaciones efectuadas durante el despliegue.
La revisión se produce tras la presión ciudadana
Las imágenes y denuncias sobre las raciones distribuidas se difundieron ampliamente en redes sociales, provocando críticas hacia la gestión del operativo.
La actuación de la Comandancia General de Ceuta y los servicios de la base permitió implementar mejoras en la alimentación, aunque ATME continúa reclamando explicaciones sobre las condiciones iniciales.
La asociación demanda que los futuros despliegues de emergencia cuenten desde el comienzo con una planificación logística acorde a la duración de los turnos y al esfuerzo requerido al personal militar.

















