La suspensión del partido entre AD Ceuta y Córdoba CF debido al temporal marítimo ha provocado un intenso debate entre seguidores y parte del entorno del club ceutí, que cuestionan las razones detrás de la decisión y cómo se manejó desde la organización de la competición.
El encuentro, que iba a celebrarse este fin de semana, fue pospuesto oficialmente por las peores condiciones meteorológicas que afectaron las conexiones marítimas en el Estrecho. No obstante, algunos sectores han puesto en duda si la situación realmente imposibilitaba el viaje del conjunto cordobés hasta Ceuta.
Desde el ámbito del club local y en redes sociales, se ha señalado que durante la jornada hubo salidas de autobuses hacia los puertos y algunas conexiones marítimas aún operativas, lo que podría haber permitido al Córdoba organizar su desplazamiento con tiempo suficiente. “Había alternativas para viajar; quizás no eran las más cómodas, pero sí factibles”, indicaron algunos seguidores, quienes creen que con una adecuada planificación se podría haber disputado el partido.
Esta visión ha creado sensación de injusticia entre parte de la afición ceutí, que considera que la suspensión habría favorecido al equipo visitante. Argumentan que LaLiga actuó con mayor flexibilidad de la habitual y que en casos similares otros equipos han afrontado desplazamientos complicados sin que se aplazara ningún encuentro.
Por otro lado, fuentes cercanas a la organización de la competición explican que la seguridad de jugadores y staff fue la prioridad, además de evitar riesgos derivados de posibles cancelaciones en el transporte marítimo de última hora. Estas fuentes recuerdan que los protocolos ante temporales severos prevén la suspensión cuando existe incertidumbre sobre la llegada puntual de alguno de los equipos.
Desde Córdoba CF no se ha emitido una declaración pública detallada, más allá de aceptar la decisión oficial, mientras que AD Ceuta ha mostrado respeto institucional pero también ha manifestado su descontento por las consecuencias deportivas y logísticas que implica la reprogramación del encuentro.
La polémica vuelve a poner en discusión los criterios que se aplican en la competición ante condiciones meteorológicas adversas y la percepción de un trato desigual entre clubes. En una categoría donde los desplazamientos a Ceuta o Melilla suponen ya un desafío logístico, la claridad en las decisiones es fundamental para evitar desconfianzas.
A la espera de que se anuncie una nueva fecha para el partido, la interrogante persiste entre parte de la afición: ¿fue realmente inviable disputar el Ceuta–Córdoba o se aplicó un exceso de precaución que favoreció indirectamente a uno de los equipos? La respuesta oficial se centra en la seguridad; la afición, sin embargo, mantiene la duda.
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