La Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha impuesto una pena de 3 años y 5 meses de prisión y una multa de 280.000 euros a un joven identificado como M.R.M.Ch., tras ser declarado culpable de un delito relacionado con la salud pública. El acusado fue detenido intentando traficar con más de 20 kilos de hachís mediante un método inusual: mandándose la droga a sí mismo a través de Correos.
Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
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La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
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Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
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El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
La Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha impuesto una pena de 3 años y 5 meses de prisión y una multa de 280.000 euros a un joven identificado como M.R.M.Ch., tras ser declarado culpable de un delito relacionado con la salud pública. El acusado fue detenido intentando traficar con más de 20 kilos de hachís mediante un método inusual: mandándose la droga a sí mismo a través de Correos.
Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
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Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
La Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha impuesto una pena de 3 años y 5 meses de prisión y una multa de 280.000 euros a un joven identificado como M.R.M.Ch., tras ser declarado culpable de un delito relacionado con la salud pública. El acusado fue detenido intentando traficar con más de 20 kilos de hachís mediante un método inusual: mandándose la droga a sí mismo a través de Correos.
Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.
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Los sucesos que ahora han sido juzgados ocurrieron la tarde del 7 de noviembre de 2025 en la oficina de Correos situada en la plaza de España, en Ceuta.
El «modus operandi»: remitente y destinatario en la misma persona
El plan del acusado se frustró en la propia oficina postal. El joven entregó dos paquetes con destino a una vivienda en Algeciras (Cádiz). Lo destacable, además del volumen del envío, es que él figuraba como remitente y destinatario en las etiquetas de envío.
La mercancía no llegó a salir de Ceuta:
- La detección: El vigilante de seguridad de la oficina postal advirtió que los paquetes tenían apariencia sospechosa tras pasar por el escáner y alertó de inmediato a la Guardia Civil.
- El contenido: Al inspeccionar los paquetes, los agentes encontraron 20 bloques de hachís (11 en uno y 9 en el otro) con un peso total de 20,6 kilos, ocultos entre ropa y utensilios de menaje.
La defensa del «autónomo engañado» que no convenció al juez
Durante la vista oral, celebrada el 7 de julio, el acusado alegó que trabajaba por cuenta propia realizando portes y mudanzas. Según su relato, un tercero —cuya identidad no pudo precisar— le encargó el envío sin informarle del contenido. Declaró «Si hubiera sabido que la carga era droga, no habría facilitado mi DNI».
Sin embargo, el magistrado responsable del caso desestimó esta versión, calificándola de improbable:
El argumento judicial: El juez señala que no es creíble que un profesional del transporte acepte un encargo de un desconocido sin verificar al menos su identidad. Además, resulta ilógico que el transportista se anote a sí mismo como destinatario para retirar la mercancía en Algeciras, salvo que el paquete fuera de su propiedad.
Sentencia todavía no firme
El acusado rechazó un acuerdo de conformidad antes de la vista para continuar defendiendo su inocencia. También comentó que su esposa trató sin éxito de localizar al supuesto cliente tras la detención, encontrando el teléfono siempre apagado.
Dado que la defensa mantiene que el joven fue víctima de un engaño, la condena no es definitiva y aún se puede presentar recurso de apelación.

















