El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia ha generado un nuevo foco de monitoreo para las autoridades científicas nacionales. Además de las labores de rescate y la evaluación de los daños severos causados por el sismo, los especialistas examinan si este evento pudo influir en la actividad de ciertos volcanes próximos a las zonas afectadas.
La atención principal se ha dirigido hacia el volcán Puracé, que tras el seísmo presentó nuevas emisiones de ceniza y gases. Los expertos solicitan una vigilancia intensificada en las próximas semanas, aunque subrayan que no hay evidencias por ahora que indiquen la ocurrencia de una erupción significativa.
Inicialmente, el reporte de víctimas indicaba al menos 132 fallecidos y más de 500 lesionados, pero los conteos posteriores han aumentado notablemente estas cifras conforme los equipos de emergencia han accedido a áreas adicionales afectadas.
El Puracé presenta emisiones de ceniza y gases
Tras el sismo, el volcán Puracé emitió varias columnas de ceniza y gases, lo que llevó a intensificar los controles y afectó las operaciones en el aeropuerto de Popayán.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene un monitoreo continuo del volcán, observando niveles de actividad superiores a los normales.
De acuerdo con los informes, se registraron tres emisiones de ceniza en menos de 24 horas, con columnas que alcanzaron cerca de 300 metros por encima del cráter.
La coincidencia en el tiempo con el gran terremoto ha motivado a los científicos a investigar posibles conexiones entre estos eventos.
¿Un terremoto puede activar un volcán?
Raúl Pérez, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) experto en riesgos geológicos, comenta que un terremoto de tal magnitud podría alterar temporalmente las condiciones en sistemas volcánicos relativamente cercanos.
“El sismo podría haber influido en volcanes ubicados dentro de un radio de alrededor de 100 kilómetros desde el epicentro”, afirma el especialista.
Pérez propone la posibilidad de un “efecto en cadena”, aunque aclara que esta idea no implica que se desate automáticamente una erupción volcánica.
Los grandes terremotos pueden modificar las tensiones en la corteza terrestre o alterar el flujo de fluidos y gases en algunos sistemas volcánicos. No obstante, para confirmar una relación causal, es necesario observar durante varios días o semanas los cambios en la actividad sísmica, las emisiones y la deformación del terreno.
Los especialistas minimizan el riesgo de una erupción inmediata
Pedro Expósito, miembro de la Red Sísmica Nacional, está de acuerdo en que un evento sísmico con estas características podría provocar variaciones en volcanes próximos.
Según comenta, el movimiento podría generar cambios en el comportamiento del magma, pero considera que no se anticipa una erupción importante de manera inmediata como resultado directo del sismo.
La actividad volcánica suele mostrar señales previas que permiten a los científicos identificar alteraciones antes de una posible erupción, como variaciones en la sismicidad, emisiones gaseosas o deformaciones en el terreno.
Por esta razón, la principal acción será mantener una vigilancia continua.
La profundidad del sismo, un factor determinante
Uno de los aspectos destacados por los expertos ha sido la profundidad a la que se originó el terremoto.
El movimiento sísmico se produjo aproximadamente a 107 kilómetros bajo la superficie, en una región vinculada a la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana.
La placa de Nazca se subduce bajo Sudamérica, un proceso llamado subducción, que es responsable de gran parte de la actividad sísmica y volcánica en esta área.
Los especialistas opinan que esta profundidad ayudó a disminuir el impacto destructivo en la superficie.
“De haber ocurrido a mayor proximidad, el daño hubiese sido mucho mayor”, señala Expósito.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALCuando el foco sísmico está muy profundo, las ondas pueden dispersarse en un área más amplia, aunque su efecto en la superficie normalmente es menos intenso.
Continuas revisiones a las réplicas
Colombia sigue monitoreando y estudiando las réplicas posteriores al movimiento principal.
Expertos consultados indican que, por la profundidad del sismo inicial, no se anticipa que las réplicas generen un incremento significativo en los daños, como podría suceder tras un terremoto superficial.
A pesar de ello, las autoridades recomiendan no ingresar a edificaciones con daños estructurales, ya que incluso movimientos sísmicos menores pueden ocasionar colapsos en estructuras debilitadas.
Diferencias frente a los sismos de Venezuela
Los científicos también han comparado el terremoto colombiano con los grandes movimientos telúricos registrados meses antes en Venezuela.
La diferencia principal radica en la profundidad.
Mientras que los seísmos venezolanos ocurrieron entre aproximadamente 10 y 20 kilómetros bajo la superficie, el colombiano se originó a más de 100 kilómetros.
Un sismo superficial suele concentrar mayor energía cerca de la superficie y puede ser más destructivo en áreas cercanas al epicentro.
Existen también diferencias tectónicas entre ambos eventos, aunque pertenecen a una zona geológicamente muy activa.
No hay evidencia de un aumento mundial en los grandes sismos
La ocurrencia cercana en el tiempo de varios terremotos importantes no indica necesariamente un incremento global en la actividad sísmica.
Los expertos recuerdan que los movimientos sísmicos no se distribuyen de manera uniforme en el tiempo, por lo que pueden presentarse periodos con múltiples eventos significativos sin que exista una conexión directa.
“No hay pruebas concretas que los vinculinen completamente”, afirma Expósito.
Este terremoto colombiano refleja de nuevo la intensa actividad tectónica ligada al Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor concentración de terremotos y volcanes en el mundo.
Por ahora, se mantiene la vigilancia sobre las réplicas y los volcanes en Colombia, con especial atención al Puracé. Los científicos continuarán su estudio para determinar si las emisiones observadas corresponden a variaciones temporales o a cambios sustanciales en el volcán.

















