Colombia enfrenta, una semana después del terremoto de magnitud 7,4, una fase diferente de la emergencia. Dado que las opciones para hallar sobrevivientes son cada vez menores, los grupos de rescate dirigen gran parte de su trabajo a recuperar los cuerpos que permanecen bajo los edificios colapsados, despejar escombros y comenzar a evaluar la reconstrucción de las áreas más afectadas. El recuento oficial está cerca de los 290 fallecidos, más de 140 desaparecidos y alrededor de 4.200 heridos.
El movimiento sísmico ocurrió el lunes 10 de agosto en el oeste de Colombia, con epicentro en la zona de San José del Palmar. La sacudida causó daños importantes desde la costa del Pacífico hasta la región cafetera, afectando especialmente a grandes ciudades como Cali y Pereira.
Las tareas de emergencia prosiguen, aunque en muchos lugares ya no se centran exclusivamente en encontrar personas con vida. Tras varios días de búsqueda y multitud de réplicas, los expertos ahora trabajan con gran precaución en estructuras inestables.
Cali avanza gradualmente de las labores de rescate a la recuperación de víctimas
Cali, una de las ciudades más dañadas por esta tragedia, es uno de los sitios donde las operaciones han entrado en una etapa particularmente difícil.
Equipos de bomberos, fuerzas de seguridad, militares y expertos internacionales siguen trabajando entre toneladas de concreto y escombros. Ya el sábado, responsables de las labores de emergencia admitieron que en la mayoría de los puntos de búsqueda se había transicionado a la recuperación de fallecidos, mientras la posibilidad de hallar nuevos sobrevivientes disminuía con las horas.
Uno de los focos más activos ha sido el complejo residencial Torres del Limonar, al sur de Cali, donde los equipos de búsqueda han trabajado durante varios días entre los restos de edificios derrumbados.
Cali y Pereira concentran más de dos tercios de los fallecimientos confirmados hasta la fecha, según las cifras oficiales difundidas durante el fin de semana.
El conteo oficial ronda los 290 fallecidos
Las últimas cifras oficiales reportan cerca de 290 muertos, con más de 140 desaparecidos y unos 4.200 heridos aproximadamente.
Los datos han cambiado en los últimos días conforme las autoridades verifican registros provenientes de las distintas ciudades y municipios afectados.
El terremoto también causó una gran destrucción en viviendas, colegios, hospitales, iglesias y otras infraestructuras en una extensa zona del oeste de Colombia. Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares o siguen durmiendo en espacios abiertos y refugios provisionales.
Las réplicas dificultan la labor de los equipos
Las tareas de búsqueda y recuperación se han desarrollado bajo la amenaza constante de nuevas réplicas.
En los primeros días posteriores al sismo se registraron cientos de movimientos secundarios, lo que aumentó el riesgo de nuevos derrumbes y obligó a los rescatistas a extremar las medidas de seguridad.
El terremoto, de magnitud 7,4, ocurrió a gran profundidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó inicialmente el foco a más de 100 kilómetros bajo la superficie, mientras que el Servicio Geológico Colombiano lo catalogó como el sismo más intenso registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Las áreas rurales continúan enfrentando problemas para recibir asistencia
Aunque ciudades como Cali y Pereira concentran la mayoría de los recursos de emergencia, la situación permanece complicada en numerosos municipios rurales.
Algunas comunidades, particularmente en regiones de difícil acceso, han reportado dificultades para obtener suministros, atención sanitaria y equipos para evaluar daños. Durante los primeros días tras la emergencia, varios lugares cerca del epicentro sufrieron limitaciones en las comunicaciones y problemas para acceder por carretera.
El desafío para las autoridades no sólo consiste en eliminar escombros de grandes estructuras colapsadas, sino también en ubicar viviendas dañadas en municipios pequeños, restaurar servicios básicos y entregar ayuda a poblaciones aisladas.
Se inicia el gran reto de la reconstrucción
Mientras continúan las operaciones de urgencia, Colombia comienza a preparar la siguiente fase: la reconstrucción.
El Banco Mundial anunció el viernes pasado un aporte de 200 millones de dólares para apoyar la respuesta inmediata y sentar las bases para la recuperación. Estos fondos están dirigidos a necesidades como vivienda, salud y apoyo a pequeñas y medianas empresas en las regiones afectadas.
La entidad ha iniciado también una evaluación rápida de daños y pérdidas económicas para asistir al Gobierno colombiano en la definición de prioridades durante la reconstrucción.
Además de la ayuda internacional, empresarios y organizaciones privadas han comunicado importantes donaciones para rehabilitar hospitales, colegios y otras infraestructuras esenciales.
La emergencia entra en su etapa más compleja
Una semana tras la tragedia, Colombia comienza a relegar la esperanza de rescates con vida y afronta una etapa marcada por la recuperación de víctimas, identificación de desaparecidos y atención a miles de afectados.
Los equipos de emergencia siguen en los lugares donde aún existen chances de encontrar personas atrapadas, pero en varios edificios la prioridad ya es recuperar los cuerpos para que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.
A esta tarea se suma un desafío que será mucho más prolongado que las operaciones de búsqueda: reconstruir viviendas, hospitales, colegios y servicios públicos tras una de las mayores catástrofes sísmicas en Colombia de las últimas décadas.
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El movimiento sísmico ocurrió el lunes 10 de agosto en el oeste de Colombia, con epicentro en la zona de San José del Palmar. La sacudida causó daños importantes desde la costa del Pacífico hasta la región cafetera, afectando especialmente a grandes ciudades como Cali y Pereira.
Las tareas de emergencia prosiguen, aunque en muchos lugares ya no se centran exclusivamente en encontrar personas con vida. Tras varios días de búsqueda y multitud de réplicas, los expertos ahora trabajan con gran precaución en estructuras inestables.
Cali avanza gradualmente de las labores de rescate a la recuperación de víctimas
Cali, una de las ciudades más dañadas por esta tragedia, es uno de los sitios donde las operaciones han entrado en una etapa particularmente difícil.
Equipos de bomberos, fuerzas de seguridad, militares y expertos internacionales siguen trabajando entre toneladas de concreto y escombros. Ya el sábado, responsables de las labores de emergencia admitieron que en la mayoría de los puntos de búsqueda se había transicionado a la recuperación de fallecidos, mientras la posibilidad de hallar nuevos sobrevivientes disminuía con las horas.
Uno de los focos más activos ha sido el complejo residencial Torres del Limonar, al sur de Cali, donde los equipos de búsqueda han trabajado durante varios días entre los restos de edificios derrumbados.
Cali y Pereira concentran más de dos tercios de los fallecimientos confirmados hasta la fecha, según las cifras oficiales difundidas durante el fin de semana.
El conteo oficial ronda los 290 fallecidos
Las últimas cifras oficiales reportan cerca de 290 muertos, con más de 140 desaparecidos y unos 4.200 heridos aproximadamente.
Los datos han cambiado en los últimos días conforme las autoridades verifican registros provenientes de las distintas ciudades y municipios afectados.
El terremoto también causó una gran destrucción en viviendas, colegios, hospitales, iglesias y otras infraestructuras en una extensa zona del oeste de Colombia. Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares o siguen durmiendo en espacios abiertos y refugios provisionales.
Las réplicas dificultan la labor de los equipos
Las tareas de búsqueda y recuperación se han desarrollado bajo la amenaza constante de nuevas réplicas.
En los primeros días posteriores al sismo se registraron cientos de movimientos secundarios, lo que aumentó el riesgo de nuevos derrumbes y obligó a los rescatistas a extremar las medidas de seguridad.
El terremoto, de magnitud 7,4, ocurrió a gran profundidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó inicialmente el foco a más de 100 kilómetros bajo la superficie, mientras que el Servicio Geológico Colombiano lo catalogó como el sismo más intenso registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Las áreas rurales continúan enfrentando problemas para recibir asistencia
Aunque ciudades como Cali y Pereira concentran la mayoría de los recursos de emergencia, la situación permanece complicada en numerosos municipios rurales.
Algunas comunidades, particularmente en regiones de difícil acceso, han reportado dificultades para obtener suministros, atención sanitaria y equipos para evaluar daños. Durante los primeros días tras la emergencia, varios lugares cerca del epicentro sufrieron limitaciones en las comunicaciones y problemas para acceder por carretera.
El desafío para las autoridades no sólo consiste en eliminar escombros de grandes estructuras colapsadas, sino también en ubicar viviendas dañadas en municipios pequeños, restaurar servicios básicos y entregar ayuda a poblaciones aisladas.
Se inicia el gran reto de la reconstrucción
Mientras continúan las operaciones de urgencia, Colombia comienza a preparar la siguiente fase: la reconstrucción.
El Banco Mundial anunció el viernes pasado un aporte de 200 millones de dólares para apoyar la respuesta inmediata y sentar las bases para la recuperación. Estos fondos están dirigidos a necesidades como vivienda, salud y apoyo a pequeñas y medianas empresas en las regiones afectadas.
La entidad ha iniciado también una evaluación rápida de daños y pérdidas económicas para asistir al Gobierno colombiano en la definición de prioridades durante la reconstrucción.
Además de la ayuda internacional, empresarios y organizaciones privadas han comunicado importantes donaciones para rehabilitar hospitales, colegios y otras infraestructuras esenciales.
La emergencia entra en su etapa más compleja
Una semana tras la tragedia, Colombia comienza a relegar la esperanza de rescates con vida y afronta una etapa marcada por la recuperación de víctimas, identificación de desaparecidos y atención a miles de afectados.
Los equipos de emergencia siguen en los lugares donde aún existen chances de encontrar personas atrapadas, pero en varios edificios la prioridad ya es recuperar los cuerpos para que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.
A esta tarea se suma un desafío que será mucho más prolongado que las operaciones de búsqueda: reconstruir viviendas, hospitales, colegios y servicios públicos tras una de las mayores catástrofes sísmicas en Colombia de las últimas décadas.
Colombia enfrenta, una semana después del terremoto de magnitud 7,4, una fase diferente de la emergencia. Dado que las opciones para hallar sobrevivientes son cada vez menores, los grupos de rescate dirigen gran parte de su trabajo a recuperar los cuerpos que permanecen bajo los edificios colapsados, despejar escombros y comenzar a evaluar la reconstrucción de las áreas más afectadas. El recuento oficial está cerca de los 290 fallecidos, más de 140 desaparecidos y alrededor de 4.200 heridos.
El movimiento sísmico ocurrió el lunes 10 de agosto en el oeste de Colombia, con epicentro en la zona de San José del Palmar. La sacudida causó daños importantes desde la costa del Pacífico hasta la región cafetera, afectando especialmente a grandes ciudades como Cali y Pereira.
Las tareas de emergencia prosiguen, aunque en muchos lugares ya no se centran exclusivamente en encontrar personas con vida. Tras varios días de búsqueda y multitud de réplicas, los expertos ahora trabajan con gran precaución en estructuras inestables.
Cali avanza gradualmente de las labores de rescate a la recuperación de víctimas
Cali, una de las ciudades más dañadas por esta tragedia, es uno de los sitios donde las operaciones han entrado en una etapa particularmente difícil.
Equipos de bomberos, fuerzas de seguridad, militares y expertos internacionales siguen trabajando entre toneladas de concreto y escombros. Ya el sábado, responsables de las labores de emergencia admitieron que en la mayoría de los puntos de búsqueda se había transicionado a la recuperación de fallecidos, mientras la posibilidad de hallar nuevos sobrevivientes disminuía con las horas.
Uno de los focos más activos ha sido el complejo residencial Torres del Limonar, al sur de Cali, donde los equipos de búsqueda han trabajado durante varios días entre los restos de edificios derrumbados.
Cali y Pereira concentran más de dos tercios de los fallecimientos confirmados hasta la fecha, según las cifras oficiales difundidas durante el fin de semana.
El conteo oficial ronda los 290 fallecidos
Las últimas cifras oficiales reportan cerca de 290 muertos, con más de 140 desaparecidos y unos 4.200 heridos aproximadamente.
Los datos han cambiado en los últimos días conforme las autoridades verifican registros provenientes de las distintas ciudades y municipios afectados.
El terremoto también causó una gran destrucción en viviendas, colegios, hospitales, iglesias y otras infraestructuras en una extensa zona del oeste de Colombia. Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares o siguen durmiendo en espacios abiertos y refugios provisionales.
Las réplicas dificultan la labor de los equipos
Las tareas de búsqueda y recuperación se han desarrollado bajo la amenaza constante de nuevas réplicas.
En los primeros días posteriores al sismo se registraron cientos de movimientos secundarios, lo que aumentó el riesgo de nuevos derrumbes y obligó a los rescatistas a extremar las medidas de seguridad.
El terremoto, de magnitud 7,4, ocurrió a gran profundidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó inicialmente el foco a más de 100 kilómetros bajo la superficie, mientras que el Servicio Geológico Colombiano lo catalogó como el sismo más intenso registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Las áreas rurales continúan enfrentando problemas para recibir asistencia
Aunque ciudades como Cali y Pereira concentran la mayoría de los recursos de emergencia, la situación permanece complicada en numerosos municipios rurales.
Algunas comunidades, particularmente en regiones de difícil acceso, han reportado dificultades para obtener suministros, atención sanitaria y equipos para evaluar daños. Durante los primeros días tras la emergencia, varios lugares cerca del epicentro sufrieron limitaciones en las comunicaciones y problemas para acceder por carretera.
El desafío para las autoridades no sólo consiste en eliminar escombros de grandes estructuras colapsadas, sino también en ubicar viviendas dañadas en municipios pequeños, restaurar servicios básicos y entregar ayuda a poblaciones aisladas.
Se inicia el gran reto de la reconstrucción
Mientras continúan las operaciones de urgencia, Colombia comienza a preparar la siguiente fase: la reconstrucción.
El Banco Mundial anunció el viernes pasado un aporte de 200 millones de dólares para apoyar la respuesta inmediata y sentar las bases para la recuperación. Estos fondos están dirigidos a necesidades como vivienda, salud y apoyo a pequeñas y medianas empresas en las regiones afectadas.
La entidad ha iniciado también una evaluación rápida de daños y pérdidas económicas para asistir al Gobierno colombiano en la definición de prioridades durante la reconstrucción.
Además de la ayuda internacional, empresarios y organizaciones privadas han comunicado importantes donaciones para rehabilitar hospitales, colegios y otras infraestructuras esenciales.
La emergencia entra en su etapa más compleja
Una semana tras la tragedia, Colombia comienza a relegar la esperanza de rescates con vida y afronta una etapa marcada por la recuperación de víctimas, identificación de desaparecidos y atención a miles de afectados.
Los equipos de emergencia siguen en los lugares donde aún existen chances de encontrar personas atrapadas, pero en varios edificios la prioridad ya es recuperar los cuerpos para que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.
A esta tarea se suma un desafío que será mucho más prolongado que las operaciones de búsqueda: reconstruir viviendas, hospitales, colegios y servicios públicos tras una de las mayores catástrofes sísmicas en Colombia de las últimas décadas.
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El movimiento sísmico ocurrió el lunes 10 de agosto en el oeste de Colombia, con epicentro en la zona de San José del Palmar. La sacudida causó daños importantes desde la costa del Pacífico hasta la región cafetera, afectando especialmente a grandes ciudades como Cali y Pereira.
Las tareas de emergencia prosiguen, aunque en muchos lugares ya no se centran exclusivamente en encontrar personas con vida. Tras varios días de búsqueda y multitud de réplicas, los expertos ahora trabajan con gran precaución en estructuras inestables.
Cali avanza gradualmente de las labores de rescate a la recuperación de víctimas
Cali, una de las ciudades más dañadas por esta tragedia, es uno de los sitios donde las operaciones han entrado en una etapa particularmente difícil.
Equipos de bomberos, fuerzas de seguridad, militares y expertos internacionales siguen trabajando entre toneladas de concreto y escombros. Ya el sábado, responsables de las labores de emergencia admitieron que en la mayoría de los puntos de búsqueda se había transicionado a la recuperación de fallecidos, mientras la posibilidad de hallar nuevos sobrevivientes disminuía con las horas.
Uno de los focos más activos ha sido el complejo residencial Torres del Limonar, al sur de Cali, donde los equipos de búsqueda han trabajado durante varios días entre los restos de edificios derrumbados.
Cali y Pereira concentran más de dos tercios de los fallecimientos confirmados hasta la fecha, según las cifras oficiales difundidas durante el fin de semana.
El conteo oficial ronda los 290 fallecidos
Las últimas cifras oficiales reportan cerca de 290 muertos, con más de 140 desaparecidos y unos 4.200 heridos aproximadamente.
Los datos han cambiado en los últimos días conforme las autoridades verifican registros provenientes de las distintas ciudades y municipios afectados.
El terremoto también causó una gran destrucción en viviendas, colegios, hospitales, iglesias y otras infraestructuras en una extensa zona del oeste de Colombia. Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares o siguen durmiendo en espacios abiertos y refugios provisionales.
Las réplicas dificultan la labor de los equipos
Las tareas de búsqueda y recuperación se han desarrollado bajo la amenaza constante de nuevas réplicas.
En los primeros días posteriores al sismo se registraron cientos de movimientos secundarios, lo que aumentó el riesgo de nuevos derrumbes y obligó a los rescatistas a extremar las medidas de seguridad.
El terremoto, de magnitud 7,4, ocurrió a gran profundidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó inicialmente el foco a más de 100 kilómetros bajo la superficie, mientras que el Servicio Geológico Colombiano lo catalogó como el sismo más intenso registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Las áreas rurales continúan enfrentando problemas para recibir asistencia
Aunque ciudades como Cali y Pereira concentran la mayoría de los recursos de emergencia, la situación permanece complicada en numerosos municipios rurales.
Algunas comunidades, particularmente en regiones de difícil acceso, han reportado dificultades para obtener suministros, atención sanitaria y equipos para evaluar daños. Durante los primeros días tras la emergencia, varios lugares cerca del epicentro sufrieron limitaciones en las comunicaciones y problemas para acceder por carretera.
El desafío para las autoridades no sólo consiste en eliminar escombros de grandes estructuras colapsadas, sino también en ubicar viviendas dañadas en municipios pequeños, restaurar servicios básicos y entregar ayuda a poblaciones aisladas.
Se inicia el gran reto de la reconstrucción
Mientras continúan las operaciones de urgencia, Colombia comienza a preparar la siguiente fase: la reconstrucción.
El Banco Mundial anunció el viernes pasado un aporte de 200 millones de dólares para apoyar la respuesta inmediata y sentar las bases para la recuperación. Estos fondos están dirigidos a necesidades como vivienda, salud y apoyo a pequeñas y medianas empresas en las regiones afectadas.
La entidad ha iniciado también una evaluación rápida de daños y pérdidas económicas para asistir al Gobierno colombiano en la definición de prioridades durante la reconstrucción.
Además de la ayuda internacional, empresarios y organizaciones privadas han comunicado importantes donaciones para rehabilitar hospitales, colegios y otras infraestructuras esenciales.
La emergencia entra en su etapa más compleja
Una semana tras la tragedia, Colombia comienza a relegar la esperanza de rescates con vida y afronta una etapa marcada por la recuperación de víctimas, identificación de desaparecidos y atención a miles de afectados.
Los equipos de emergencia siguen en los lugares donde aún existen chances de encontrar personas atrapadas, pero en varios edificios la prioridad ya es recuperar los cuerpos para que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.
A esta tarea se suma un desafío que será mucho más prolongado que las operaciones de búsqueda: reconstruir viviendas, hospitales, colegios y servicios públicos tras una de las mayores catástrofes sísmicas en Colombia de las últimas décadas.

















