La crisis migratoria de Ceuta está cerca de alcanzar los cien fallecidos mientras prosigue la identificación de los cuerpos recuperados en el mar y decenas de familias buscan a sus seres queridos. La ciudad sigue protegida por 3.000 militares, policías y guardias civiles, mientras cientos de migrantes permanecen ocultos o aguardan para recibir atención en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
El hospital militar de Ceuta ha sido adaptado para albergar los cuerpos de las víctimas de la tragedia originada durante la llegada masiva desde Marruecos. Según fuentes gubernamentales, se contabilizan 72 cadáveres recuperados del mar, aunque la morgue local informa de 88 cuerpos, incluidos dos mujeres y entre 13 y 16 menores.
A esta cifra se suman las víctimas halladas en aguas marroquíes, que las autoridades del país vecino estiman de forma aproximada en unas veinte personas. Así, el total conjunto se acercaría al centenar de fallecidos, aunque aún no existe un número definitivo y continua la búsqueda de decenas de desaparecidos.
Frente al hospital militar, jóvenes que accedieron a Ceuta entre jueves y viernes esperan conocer si entre los cuerpos están familiares y amigos de quienes no han tenido noticias. Al otro lado de la frontera, numerosas familias marroquíes también buscan información sobre sus allegados.
Algunos sobrevivientes han narrado que, al intentar llegar nadando a territorio español, se desplazaron rodeados por cuerpos sin vida. Estos relatos evidencian la magnitud de una crisis humanitaria cuyo alcance completo no ha sido aún determinado.
Entre 50.000 y 60.000 personas procedentes de Marruecos habrían entrado en Ceuta durante esos dos días, muchas a nado. El Gobierno español atribuye esta movilización a redes de tráfico de personas y a mensajes falsos difundidos en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Sin embargo, otros análisis señalan que un movimiento de esta dimensión difícilmente pudo llevarse a cabo de forma improvisada, y apuntan hacia la actuación de las autoridades marroquíes. Hasta el momento, no se ha probado de forma concluyente que Rabat organizara o facilitara deliberadamente estas entradas.
La mayoría de las personas que accedieron a la ciudad, alrededor de 50.000, retornaron posteriormente a Marruecos. Muchas regresaron después de constatar que Ceuta permanecía prácticamente paralizada, con comercios cerrados y sin capacidad suficiente para ofrecer alojamiento, comida o agua a los recién llegados.
A pesar de los retornos, la crisis permanece vigente. La ciudad sigue protegida mediante un dispositivo compuesta por alrededor de 3.000 efectivos, integrados por miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y guardias civiles.
De este total, cerca de 2.000 son militares, que se sumaron a los 1.048 integrantes de las fuerzas de seguridad ya presentes en Ceuta. El Ministerio del Interior ha informado que este dispositivo se mantendrá activo mientras sea necesario.
Las autoridades estiman que aún hay en la ciudad cientos o incluso miles de migrantes. Algunos se esconden bajo escaleras, entre arbustos, en parques o en calles poco transitadas para evitar ser localizados.
Otros se han desplazado hacia zonas alejadas del centro, principalmente a las colinas cercanas al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, donde esperan atención decenas de personas. El CETI ya enfrentaba saturación antes de la llegada masiva, con solicitantes que llevaban meses en lista de espera.
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, ha anunciado que se agilizarán los expedientes y procedimientos de retorno. Sin embargo, la gestión llevará tiempo debido al elevado número de personas, a la necesidad de identificarlas y a las garantías legales aplicables en cada caso.
Mientras tanto, la actividad en el centro de Ceuta se recupera paulatinamente. Algunos comercios han reabierto, las terrazas comienzan a recibir clientes y los vecinos vuelven gradualmente a las playas, aunque el ambiente permanece cargado de incertidumbre y preocupación por posibles nuevos incidentes.
Vecinos y organizaciones sociales están proporcionando alimentos, agua, ropa y teléfonos móviles a quienes permanecen en la ciudad. Muchas personas llevan varios días sin alimentarse y necesitan contactar con sus familiares para informar que continúan con vida.
El sistema sanitario también ha experimentado una importante presión. En solo dos días se atendieron a más de 1.600 migrantes, uno de los cuales está ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos. Además, hay dos recién nacidos hospitalizados.
Esta situación ha generado fuertes tensiones políticas y sociales. Diversos grupos y activistas se han desplazado a Ceuta, mientras que las autoridades mantienen el dispositivo de seguridad para evitar enfrentamientos y preservar el orden público.
La prioridad sigue siendo identificar a las víctimas, localizar a los desaparecidos, atender a quienes permanecen en la ciudad y llevar a cabo los retornos conforme a los procedimientos legales. Hasta que estas acciones concluyan, no se podrá conocer el balance definitivo de lo que ya se considera la mayor crisis migratoria ocurrida en una frontera española.
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