El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, solicita en Bruselas un apoyo político sólido frente a la respuesta limitada de la Unión Europea en la frontera sur.
La diferencia en los enfoques para gestionar las fronteras exteriores del bloque comunitario volvió a hacerse patente tras la crisis migratoria de finales de julio en Ceuta. Mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acudió con rapidez a otros puntos conflictivos del Mediterráneo como la isla italiana de Lampedusa o la frontera oriental polaca, el Ejecutivo europeo descartó una visita de alto nivel político a la ciudad autónoma. En cambio, optó por enviar una misión técnica para analizar la situación operativa de la frontera entre España y Marruecos.
Esta actuación, firme pero discreta, se enmarca en la compleja política de externalización de fronteras que la Unión Europea mantiene con Rabat. Marruecos se posiciona como el principal socio estratégico y comercial europeo en el norte africano, habiendo recibido más de 500 millones de euros en fondos para cooperación, control migratorio y gobernanza, distribuidos en varios programas de la UE. Fuentes diplomáticas indican que una visita de más alto rango a Ceuta podría generar tensiones con el Gobierno marroquí, al que Bruselas considera esencial para controlar la presión fronteriza en el sur.
Esta postura cautelosa del Ejecutivo europeo coincide con la estrategia diplomática y comunicativa adoptada por el gobierno español. Contrariamente a otros países miembros que han respondido con firmeza a presiones migratorias provocadas por terceros, las autoridades españolas no han catalogado la crisis como una amenaza estratégica para la Unión ante sus organismos. Esta actuación contenida de Moncloa ha limitado la capacidad de la Comisión para definir el episodio de Ceuta como una cuestión de soberanía territorial europea.
En este contexto, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, viajó a Bruselas para solicitar una implicación constante y directa de las instituciones europeas en la defensa y protección de la frontera. En sus intervenciones con representantes comunitarios, destacó que los límites de Ceuta representan la frontera sur de toda la Unión Europea, y subrayó la importancia de que la política de vecindad no comprometa la seguridad de los territorios soberanos frente a las presiones del reino alauita.
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