La selección brasileña mostró su fortaleza en Houston para remontar el gol inicial marcado por Sano. Casemiro dio inicio a la reacción, Endrick aportó dinamismo y Martinelli anotó el tanto decisivo en los últimos instantes de la prórroga.
No existe un equipo en la historia de la Copa del Mundo con la trayectoria y el carácter ganador de Brasil. Supo dar vuelta a una eliminatoria complicada y que parecía sentenciada, manteniéndose vivo hasta el último minuto, tal como ha ocurrido en otras ocasiones, de manera similar al Real Madrid en competiciones de clubes. Cuando el partido parecía encaminado a la prórroga, un remate de Martinelli en el 95’ definió el encuentro.
Una estrategia precisa de Japón
Desde el inicio, el partido presentó dificultades. La selección nipona dirigida por Hajime Moriyasu ya no es el equipo débil y talentoso del pasado; ahora es una formación sólida y táctica, con una línea de tres centrales, carrileros de gran recorrido y un juego colectivo que afectó la moral de Brasil.
Frente a esta disposición, el plan de Carlo Ancelotti dependió principalmente del talento individual de Vinicius, quien tuvo una actuación destacada pero careció de apoyo en la primera mitad. La situación se complicó aún más cuando Kamada provocó una tarjeta amarilla a Casemiro, debilitando a la Canarinha.
El desequilibrio brasileño se evidenció tras un fallo grave de Danilo al sacar el balón. El mediocampista japonés Sano aprovechó esta oportunidad: recuperó el esférico, avanzó con control y disparó bajo para batir a Alisson, poniendo el 0-1. Este golpe obligó a Brasil a buscar una respuesta contundente.
La reacción de Endrick y la experiencia del equipo
Ante la lesión de Paquetá, Carletto apostó por el jugador más dinámico en el banco: Endrick. El joven delantero, objeto de múltiples bromas en redes sociales por su relación con el técnico italiano, ingresó en un momento crítico para aportar frescura.
Su entrada tuvo un impacto inmediato. Varias carreras suyas junto al constante esfuerzo de Vinicius levantaron el ánimo brasileño. Brasil es un equipo que genera temor, comparable al Real Madrid en cuanto a su capacidad de remontar y crear peligro en momentos decisivos.
La presión colectiva fue dominando el área japonesa. Tras dos atajadas sobresalientes del portero Suzuki, apareció el jugador acostumbrado a definir en estas situaciones. Casemiro, la pieza clave, conectó un centro de Gabriel para empatar el partido y desatar la euforia en Houston. El gol pudo ser mayor poco después, pero un disparo de Vinicius golpeó el poste tras una notable jugada individual.
Martinelli culmina la remontada en el 95’
Cuando ambos equipos comenzaron a mostrarse cautelosos por el riesgo de cometer errores en el tiempo extra, Brasil apeló a su tradición y carácter. En la última acción del partido, en el minuto 95, Gabriel Martinelli apareció en el área para anotar el gol que selló una remontada histórica y mantiene vivo el sueño brasileño de lograr su sexta estrella. Japón fue un rival digno, pero Brasil, al igual que el Real Madrid, nunca debe darse por eliminado.
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