La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha difundido su informe más reciente acerca de la trayectoria económica española, donde anticipa un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,9% para este año. Este dato supone un alza respecto a la previsión anterior de 2,6%, indicando una confianza creciente en la recuperación del país.
El documento, publicado el miércoles, describe que la economía española ha mostrado un comportamiento «robusto y resiliente» en años recientes. Entre los factores que han fortalecido este crecimiento destacan la expansión del empleo y del consumo privado, la reactivación del turismo, las inversiones derivadas de los fondos europeos y un aumento en el gasto público.
Además, la OCDE ha revisado al alza sus proyecciones para 2025, estimando una subida del 2,2%. Esto es una señal positiva para la economía española, ya que refleja la confianza en su capacidad para sostener un crecimiento constante pese a los retos estructurales presentes.
Sin embargo, el informe señala la importancia de implementar reformas estructurales orientadas a mejorar el PIB per cápita y la estabilidad fiscal del país. La OCDE advierte sobre los riesgos asociados a un incremento en el gasto en pensiones, que podría afectar las finanzas públicas si no se controla adecuadamente.
El análisis también destaca que España mantiene una tasa de desempleo entre las más elevadas de la Unión Europea, junto con un crecimiento bajo de la productividad, lo que limita la convergencia de ingresos con economías avanzadas. Por ello, se recomienda adoptar estrategias a medio plazo que fomenten el crecimiento y reforzar la sostenibilidad fiscal.
Para incrementar el PIB per cápita, la OCDE enfatiza la necesidad de reformas estructurales que impulsen la productividad y afronten los desafíos derivados del envejecimiento acelerado de la población. Prevén que la proporción entre personas mayores y trabajadores aumentará notablemente hacia 2054, afectando tanto la oferta laboral como la presión fiscal.
También se insta a promover la participación laboral de los trabajadores mayores y a incrementar la inmigración como parte de una estrategia para contrarrestar la desaceleración económica y mejorar el mercado laboral.
Finalmente, el informe concluye que resulta fundamental que el Gobierno mantenga una política fiscal coherente y creíble a medio plazo, enfocándose en una consolidación gradual del déficit y en optimizar la gestión de la deuda pública para enfrentar las futuras presiones fiscales y asegurar un crecimiento sostenido.











