Alvise Pérez, presidente del partido antisistema Se Acabó La Fiesta (SALF), afronta su primera convocatoria electoral autonómica con la intención de mantener el resultado que alcanzó en las elecciones europeas. El líder del partido ha señalado que su plan en Aragón se fundamenta en aprovechar la barrera del 3% para limitar la entrada de formaciones de izquierda en el Parlamento regional.
En declaraciones recientes, Pérez mencionó que la presentación de su candidatura en Aragón se realizó apenas dos horas antes del cierre del plazo legal, con la finalidad de impactar negativamente en los partidos de izquierda que concurrieron de forma separada. Afirmó que “con el umbral del 3% pretendo impedir que los escaños de arrastre beneficien a Irene Montero u otras agrupaciones de izquierda”.
Respecto a su elección de presentarse en esta comunidad autónoma, Pérez defendió que Aragón ejemplifica “las consecuencias del éxito de un sistema partitocrático en España”, criticando la distribución inequitativa de fondos y recursos en beneficio de otras zonas. Entre los problemas que resaltó para la región están las extensas listas de espera en sanidad y la priorización aparente de recursos hacia las prisiones en detrimento de los colegios. Como parte de su propuesta, introdujo medidas para apoyar la natalidad, incluyendo incentivos económicos familiares.
En cuanto al polémico trasvase del Ebro, Pérez comentó que los recursos deben compartirse únicamente “cuando existan excedentes” y censuró la politización del asunto.
Sobre la selección de los integrantes de su lista, enfatizó la importancia del compromiso social de los candidatos: “Cristina Falcón ha dedicado su vida al cuidado de niños con diversas dificultades”, y contrastó esta experiencia con la de antiguos eurodiputados de su partido que, según él, “falsificaron sus currículos”.
Pérez también respondió preguntas sobre su pasado judicial y acusaciones de financiación ilegal, asegurando que “no existe financiación ilegal” y que ha resultado favorable en la mayoría de los procesos legales en los que estuvo involucrado. Acerca de la campaña europea, recalcó que los recursos se obtuvieron legalmente y que renunció voluntariamente a más de un millón de euros en subvenciones públicas.
El partido Se Acabó La Fiesta llega a Aragón con un discurso crítico hacia el sistema y centrado en denunciar la corrupción política, promoviendo que los recursos públicos se destinen a la población. Con esta primera campaña autonómica, Alvise Pérez busca consolidar a SALF como un actor relevante en la política española, manteniendo una estrategia orientada a afectar al bloque de izquierdas, según sus propias palabras.
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