El Gobierno de España, junto a la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos, ha alcanzado un acuerdo notable para reconocer y reparar a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica. Este acuerdo promueve un mecanismo combinado donde intervienen tanto la iglesia como el estado, con especial protagonismo de las propias víctimas.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, junto a Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y Jesús Díaz Sariego, presidente de la Conferencia Española de Religiosos, se reunirán este jueves para formalizar la firma que establece un proceso estructurado de reparación. Esta iniciativa responde a las recomendaciones del Defensor del Pueblo, que ha tenido un papel esencial en su diseño.
El sistema para reparar a las víctimas se fundamenta no solo en criterios de justicia, sino también en la apertura a distintas formas de reparación que las víctimas pueden solicitar, como compensaciones económicas, simbólicas o psicológicas. El propósito es ofrecer alivio a quienes han sufrido abusos en un contexto donde muchas personas aún no tienen acceso a la justicia.
Desde abril de 2024, el Gobierno ha trabajado en la implementación del Plan propuesto por el Defensor del Pueblo. Este contempla que las víctimas inicien su proceso en una unidad de tramitación dependiente del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Luego, el caso se trasladará a la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo, encargada de presentar una propuesta de resolución y establecer las reparaciones pertinentes.
En este nuevo marco, las víctimas podrán solicitar diversas formas de reparación, que incluyen no solo compensaciones económicas, sino también restauración emocional y espiritual. Este enfoque integral busca atender las múltiples dimensiones del daño sufrido.
Cuando el Defensor del Pueblo tenga su propuesta, esta será evaluada por una comisión asesora vinculada con la Iglesia, que analizará la situación y emitirá un informe sobre la viabilidad de la misma. Si ambas partes alcanzan un acuerdo, la propuesta será definitiva, representando un avance significativo en la justicia restaurativa para las víctimas.
Si existiese desacuerdo entre las víctimas y la Iglesia, se constituirá una comisión mixta con representantes de las víctimas que intentará llegar a un consenso. En caso de persistir el desacuerdo, la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo tendrá la potestad para tomar una decisión final.
La Iglesia católica se ha comprometido a cumplir las medidas de reparación que se establezcan en las resoluciones, asumiendo la responsabilidad de efectuar las obligaciones frente a las víctimas en un plazo determinado. Si no cumpliera, las redes de apoyo, como la Conferencia Episcopal y la Conferencia Española de Religiosos, garantizarán la ejecución de estas reparaciones.
A pesar de estos avances, algunas asociaciones de víctimas han expresado sus críticas sobre la efectividad del Plan de Reparación presentado por la Conferencia Episcopal Española, calificándolo de insuficiente. Consideran que el plan anterior no alcanzó las expectativas y limitó el acceso a indemnizaciones para pocas víctimas, que además consideran insuficientes.
Esta desconfianza ha llevado a estas asociaciones a romper relaciones con la Conferencia Episcopal, enfocando su comunicación directamente hacia el Vaticano para buscar un interlocutor más comprometido con las víctimas. Esta situación evidencia la necesidad de continuar trabajando para asegurar que las voces de las víctimas se escuchen y que se garantice una justicia y reparación auténticas.
