La fundación ha presentado una queja formal ante la Academia de Cine, alegando que los comentarios realizados durante la retransmisión en la alfombra roja constituyen un «ataque público» a la fe católica.
La controversia ha estado presente tras la 40ª edición de los Premios Goya. La asociación Abogados Cristianos ha enviado una solicitud oficial a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España para pedir sanciones contra la actriz Silvia Abril y las creadoras de contenido Inés Hernand y Marina Rivers. La motivación radica en varias expresiones emitidas durante la cobertura en la alfombra roja, las cuales la entidad considera ofensivas para la religión católica.
Comentarios señalados en la denuncia
Según ha informado Europa Press, la denuncia se centra en las palabras de Silvia Abril respecto a la presencia de películas con temas religiosos en esta edición, especialmente al referirse a la película Los domingos. Abril manifestó: «No acepto que los jóvenes que participan tengan esa carencia y esa inclinación hacia lo cristiano. Me entristece que sientan la necesidad de creer en algo y recurran a la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, tienen montado un verdadero negocio. Ya basta, pueden ir saliendo».
Además, la fundación acusa a Inés Hernand y Marina Rivers por el tono empleado durante su retransmisión para RTVE Play. Abogados Cristianos sostiene que ambas emplearon «elementos propios del lenguaje religioso con intenciones burlonas y de carácter vulgar» al hacer chanzas sobre la vida monástica. En concreto, destacan una respuesta de Rivers al ser consultada sobre su forma de rezar: «Amén, hermanas. Vivan nuestros coños, ese es mi mayor rezo siempre en la vida».
Posible vulneración del Código Ético según la fundación
Para Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, lo sucedido durante la ceremonia es «inaceptable». La entidad argumenta que estos comentarios infringen los principios de «igualdad, respeto, pluralismo y protección de los derechos humanos» definidos en el Código Ético y de Conducta de la Academia de Cine.
Desde la organización consideran que estas expresiones constituyen una agresión directa contra las creencias de un sector significativo de la sociedad. En palabras de Castellanos, la gala, que debería centrarse únicamente en la industria cinematográfica, ha sido empleada como un «megáfono político» para ridiculizar la fe cristiana y criticar a quienes no comparten la ideología vigente del Gobierno. Hasta el momento, la Academia de Cine no ha emitido una respuesta oficial respecto a la solicitud de iniciar un expediente sancionador contra las personas implicadas.
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