La Audiencia Provincial de Madrid ha sentenciado a 36 años de prisión a Dilawar Hussain F.C., culpable del asesinato de tres hermanos septuagenarios en Morata de Tajuña (Madrid), sucedido en diciembre de 2023. El tribunal dictó tres condenas de 12 años, una por cada homicidio, y determinó la existencia de una atenuante analógica de alteración psíquica, al estimar que el acusado poseía un leve deterioro en sus capacidades mentales durante el suceso.
La resolución, a la que ha accedido EFE y que sigue el veredicto unánime del jurado popular, establece que el acusado asesinó “con extrema violencia” a Amelia, Ángeles y Pepe, originarios de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), motivado por una deuda económica que, según afirmó, las víctimas mantenían con él.
El jurado constató que el procesado violó la orden de alejamiento vigente desde febrero de 2023 —tras agredir previamente a Amelia por la misma deuda—, hecho verificado tanto por su propia admisión como por registros de localización de su teléfono móvil.
Los hechos
Según los hechos probados, el 17 de diciembre de 2023 el acusado se presentó en la vivienda de los tres hermanos y dio muerte primero a Pepe y luego a las dos mujeres, asestándoles golpes en la cabeza con un objeto contundente. Dos días más tarde, volvió a la casa y provocó un incendio con la intención de destruir pruebas, conforme concluyó el jurado.
Durante el juicio se descartó que el acusado presentara deterioro cognitivo o alteraciones graves en sus facultades mentales. Los informes psiquiátricos indicaron que estaba plenamente consciente de la realidad y de la ilegalidad de sus acciones, aunque se valoró una leve afectación mental que motivó la aplicación de la atenuante de alteración psíquica.
Igualmente, el tribunal desestimó las atenuantes de confesión y arrebato u obcecación, al considerar que el acusado admitió los hechos solo tras ser detenido y que su conducta fue consecuencia de una decisión planificada.
“Una decisión meditada”
El veredicto sostiene que el triple homicidio fue producto de una decisión pensada y planificada, desarrollada durante el tiempo que el acusado pasó en prisión por la primera agresión a Amelia, periodo que duró ocho meses. También se tuvo en cuenta que, días antes del crimen, el acusado buscó alojamiento en Morata de Tajuña, lo que refuerza la hipótesis de premeditación.
Además, un informe forense indicó que pudo actuar motivado por un ajuste de cuentas, influenciado por la deuda económica y por el impacto emocional de la muerte de su madre en Pakistán.
Otras condenas y recursos legales
Junto a las penas privativas de libertad, el tribunal impuso al acusado una multa de 15 meses por quebrantar la condena, aunque no fijó responsabilidad civil. La sentencia justifica la severidad de la sanción por la “violencia, agresividad y peligrosidad” del comportamiento, así como por el uso de un “medio altamente peligroso” para cometer los homicidios.
Es importante recordar que, una vez en prisión por estos hechos, el condenado presuntamente asesinó a su compañero de celda, un caso que se investiga en un procedimiento judicial independiente.
La resolución judicial ha sido apelada ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

















