La capital iraní despertó este lunes 9 de marzo de 2026 en una oscuridad inusual. Tras una noche marcada por intensos ataques aéreos israelíes, gruesas capas de humo negro cubrieron la urbe, generando una precipitación tóxica que los habitantes han calificado como una «lluvia de gasolina». Este suceso es consecuencia directa de la destrucción de cuatro extensos depósitos de combustible y un centro de transferencia en las provincias de Teherán y Alborz.
El impacto de las incursiones sobre infraestructuras vitales
La táctica adoptada por Israel y Estados Unidos en los últimos días se ha enfocado en eliminar recursos esenciales. Tras nueve jornadas seguidas de ataques, la situación en la capital resulta devastadora:
- Incendios en curso: En Shahran, el depósito petrolero del noroeste sigue ardiendo a media mañana, generando una columna constante de humo y dejando tras de sí varios camiones cisterna quemados.
- Alerta sanitaria: La Organización de Protección Ambiental de Irán ha declarado una advertencia urgente para que los residentes permanezcan en sus viviendas y usen mascarillas, debido a la elevada toxicidad del aire, saturado de ceniza y sustancias químicas.
- Interrupción de suministros: Además de la escasez de combustible, la población enfrenta la falta de agua tras el bombardeo de una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, que afecta a 30 localidades.
Racionamiento y reapertura con limitaciones
La ciudad planeaba retomar cierta actividad tras siete días de luto oficial por la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, registrada el 28 de febrero. Aunque algunos negocios como peluquerías y tiendas de ropa intentaron abrir, la normalidad aún está lejos de alcanzarse.
La escasez de combustible llevó a las autoridades iraníes a establecer un estricto racionamiento de 20 litros de gasolina por persona diariamente. En las calles, el silencio de la población, que evita comunicarse con la prensa por miedo a represalias, contrasta con el ruido de los equipos de limpieza que trabajan para eliminar los sedimentos oscuros que cubren todo.
Cambio en los objetivos estratégicos
Este aumento de la violencia señala una nueva etapa en el conflicto. Tras afectar los centros de mando político y militar, la ofensiva se concentra en paralizar la economía y la logística de la República Islámica. La imagen de barrenderos que trabajan en espacios abiertos bajo un cielo cubierto de hollín simboliza la resistencia de una población que busca sobrevivir en condiciones que muchos describen como apocalípticas.
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