En una intervención en directo, Donald Trump estuvo acompañado por un alto responsable militar estadounidense quien detalló el desarrollo de la operación que llevó a la captura de Nicolás Maduro, compartiendo información técnica, fases del ataque y metas estratégicas según lo expuesto públicamente durante la presentación.
Durante la sesión, Trump concedió protagonismo al militar encargado de la coordinación operativa, quien describió la intervención como un esfuerzo conjunto, planeado durante varios meses y basado en inteligencia precisa para localizar objetivos clave previamente identificados.
El mando militar explicó que la acción se dividió en tres etapas principales. Primero, se neutralizaron los sistemas de comunicación, defensa aérea y centros de mando para impedir cualquier respuesta coordinada. Según sus declaraciones, esta fase logró “aislar completamente” los lugares estratégicos sin generar una ruptura generalizada en las infraestructuras civiles.
En la segunda etapa, las fuerzas especiales actuaron directamente en el terreno para asegurar áreas críticas y determinar con exactitud la ubicación de Maduro. El oficial destacó que fue una operación precisa, con reglas de enfrentamiento estrictas diseñadas para reducir al mínimo los daños colaterales y evitar combates innecesarios.
La tercera fase consistió en la extracción rápida del objetivo una vez confirmado el control de la zona. El alto mando atribuyó la falta de una reacción armada importante a la “desorganización interna” y la ausencia de órdenes claras entre las fuerzas leales al régimen.
Trump apoyó estas declaraciones, afirmando que la operación evidenció la “superioridad táctica y tecnológica” de Estados Unidos, añadiendo que se ejecutó “con pleno conocimiento de los riesgos” y con el propósito de prevenir un conflicto prolongado o una desestabilización total del país.
El militar también señaló que, tras la captura, se pusieron en marcha protocolos de seguridad para evitar actos de represalia, saqueos o enfrentamientos internos. Confirmó que Estados Unidos mantendrá su implicación en tareas de supervisión y estabilización mientras se define el marco político de la transición.
Aspectos destacados por el mando militar
- Operación diseñada durante meses y fundamentada en inteligencia previa.
- Neutralización inicial de comunicaciones y centros de mando estratégicos.
- Intervención de fuerzas especiales bajo estrictas reglas de enfrentamiento.
- Captura y extracción rápida sin resistencia significativa.
- Implementación de protocolos para la estabilización tras la operación.
El contexto político que acompaña al despliegue militar
Trump enfatizó que la intervención no supone una ocupación prolongada, sino que busca asegurar un entorno controlado que facilite una transición política. El oficial respaldó esta postura señalando que el objetivo es “generar condiciones de seguridad necesarias” para evitar el caos en Venezuela tras la caída del liderazgo precedente.
Ambos concordaron en que el desarrollo del proceso dependerá de la situación interna del país y la cooperación —o resistencia— de los diversos actores políticos y militares venezolanos.
La comparecencia conjunta de Donald Trump y el alto mando militar ofreció una perspectiva inédita sobre la operación en Venezuela. Por primera vez se difundieron detalles técnicos sobre cómo se llevó a cabo la captura de Nicolás Maduro y el papel que Estados Unidos prevé desempeñar en la etapa posterior. Más allá del impacto militar, el mensaje es claro: Washington no solo ejecutó la acción, sino que también busca influir activamente en el rumbo inmediato del país, en un escenario que condicionará el futuro político venezolano.











