El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, citó para este viernes 9 de enero a una docena de altos ejecutivos del sector energético global, incluyendo representantes de Repsol y las principales petroleras estadounidenses, para analizar el futuro de la industria petrolera venezolana tras los recientes cambios políticos en el país.
La reunión, que tendrá lugar en la Casa Blanca, contará con la participación de directivos de Chevron, Exxon Mobil, ConocoPhillips, y el inversor petrolero Harold Hamm. Además de la española Repsol, han sido invitadas la empresa india Reliance Industries y el operador internacional de esquisto Bryan Sheffield. Sorprende la ausencia de la compañía italiana Eni, que también posee presencia en Venezuela.
El encuentro será encabezado por Trump, con la presencia del secretario de Energía, Chris Wright, y del secretario del Interior, Doug Burgum. El objetivo principal es evaluar la magnitud de las inversiones requeridas en Venezuela y establecer las condiciones bajo las cuales las petroleras podrían regresar al país con garantías.
Según fuentes del sector, el presidente estadounidense mantiene una «visión pragmática», centrada en lograr resultados a corto plazo. Por ello, considera esencial la participación de empresas que conocen bien el contexto venezolano para acelerar la reactivación de su industria energética.
Este encuentro ocurre en un momento clave, apenas una semana después de la detención del expresidente Nicolás Maduro y del anuncio de Estados Unidos sobre un plan económico para Venezuela dividido en tres fases. Washington pretende aprovechar las extensas reservas petrolíferas venezolanas para presionar a la baja los precios internacionales del crudo, con el objetivo de situarlos alrededor de los 50 dólares por barril, una estrategia que ha generado tensiones en la industria petrolera estadounidense.
Además de las petroleras, participarán los máximos responsables de las comercializadoras europeas Vitol y Trafigura, que tradicionalmente han liderado el comercio mundial de crudo y podrían jugar un papel importante en la venta del petróleo venezolano, aunque la administración Trump preferiría que las compañías estadounidenses lideren estas operaciones.
Vitol, con sede en Ginebra, habría recibido una licencia preliminar por parte del Gobierno de Estados Unidos para negociar la importación y exportación de crudo venezolano durante 18 meses. Por su parte, Ben Luckock, director global de petróleo de Trafigura, ha señalado que Venezuela es ahora «un tema central de debate» en la industria.
Reliance Industries, propietaria del mayor complejo de refinación del planeta, ha expresado interés en adquirir petróleo venezolano si se autoriza su venta a compradores no estadounidenses. Otras refinerías indias como Indian Oil Corp y Hindustan Petroleum podrían seguir una línea similar si se clarifica el marco legal.
La legalidad de las medidas impulsadas por la administración Trump es motivo de debate. Algunos analistas alertan que los acuerdos firmados bajo presión podrían carecer de legitimidad.
Es relevante la ausencia de Eni en esta reunión. Según fuentes del sector, la petrolera italiana mantiene en Venezuela principalmente una participación del 50% en el proyecto gasístico Cardón IV, ubicado en el campo offshore Perla, en asociación con Repsol y PDVSA, destinado al mercado interno. Otros proyectos históricos de crudo pesado han sido depreciados y han perdido importancia estratégica en sus balances.











