La navegación comercial en el Mar Negro se ha visto afectada nuevamente tras un serio incidente registrado este miércoles. El petrolero Elbus, un buque de gran tamaño con bandera de Palaos, fue blanco de un ataque coordinado con drones mientras se dirigía hacia puertos rusos, provocando que las autoridades turcas incrementaran la alerta en la región.
Un asalto desde el aire y el mar
De acuerdo con la información proporcionada por Lloyd’s List Intelligence, el Elbus fue atacado tanto por un dron aéreo como por un vehículo submarino no tripulado. El objetivo principal fue la sala de máquinas, una estrategia destinada a incapacitar la embarcación sin hundirla inmediatamente.
La tripulación tuvo suerte ante una acción tan sofisticada:
- Sin daños personales: Los 25 tripulantes a bordo resultaron ilesos tras el ataque.
- Sin derrames: Las primeras inspecciones no revelaron daños estructurales ni fugas de combustible que afecten al ecosistema marino.
- Asistencia requerida: Tras el incidente, el buque, de 274 metros de eslora, pidió ayuda a la guardia costera turca y modificó su ruta inicial.
El enigma de la «flota fantasma»
Aunque hasta ahora no se ha establecido una relación oficial entre el Elbus y la «flota fantasma» que Moscú utiliza para evadir embargos internacionales, el incidente ocurre en un contexto de mayor presión mundial sobre los activos energéticos rusos. Estas embarcaciones suelen operar bajo banderas de conveniencia y pólizas de seguro cuestionables para evitar las sanciones occidentales.
Acción global: EE. UU. incauta dos petroleros adicionales
La noticia del ataque coincide con recientes acciones de Washington en otras regiones. Estados Unidos informó en las últimas horas sobre la incautación de dos buques en operaciones separadas:
- Bella 1: Detenido en el Atlántico Norte, entre Escocia e Islandia, por supuestos vínculos con el comercio petrolero iraní.
- Sophia: Encontrado en aguas del Caribe, navegando sin bandera y bajo sospechas de incumplir sanciones internacionales.
Estas medidas refuerzan la estrategia estadounidense para restringir las fuentes de financiamiento de Rusia e Irán, en una semana en la que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció controles sobre los activos petroleros venezolanos con el fin de facilitar una transición política en Caracas.











