Este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trató la situación en Ceuta durante una reunión interparlamentaria del PSOE, resaltando su intención de mantener la claridad y transparencia sobre lo ocurrido a finales de julio.
Frente a las críticas, Sánchez defendió la actuación de su Ejecutivo, señalando que tras ocho años de gobernanza progresista, es fundamental valorar las decisiones tomadas en contextos de crisis, especialmente ante la creciente influencia de la derechización global.
El presidente lamentó la falta de acuerdo con la oposición, a la que acusó de difundir hostilidad en momentos complejos. Destacó que desde el inicio de la crisis, el Gobierno ha centrado sus esfuerzos en tres aspectos básicos: brindar apoyo a los habitantes de Ceuta, manejar la emergencia humanitaria y analizar las causas que la originaron.
En ese marco, se comprometió a incrementar la inversión en la seguridad del perímetro fronterizo y aclarar los eventos del 30 y 31 de julio, fechas en las que miles de migrantes intentaron ingresar de forma irregular a Ceuta.
Sánchez garantizó el respeto al derecho de asilo a quienes lo requieran según la legislación vigente y la devolución de quienes no cumplan con este derecho. Esta postura es coherente con sus declaraciones previas sobre el asunto.
Durante sus intervenciones, evitó mencionar directamente a Marruecos, a pesar de su relevancia en la discusión sobre seguridad y migración en la zona. El presidente manifestó su firme intención de restablecer la normalidad en Ceuta y afirmó que se están proporcionando todos los recursos necesarios para la población.
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