El proyecto de la Estación de Servicio Orbital Rusa (ROS), inicialmente presentado como un avance tecnológico autónomo frente a Occidente, ha cambiado hacia una aproximación más pragmática, posiblemente impulsada por razones económicas. Según información confirmada por Roscosmos, la nueva estación espacial no se empezará desde cero, sino que empleará los módulos rusos que forman parte de la actual Estación Espacial Internacional (ISS) como su estructura principal.
Esta medida refleja las limitaciones financieras y técnicas que enfrenta el programa espacial ruso en un contexto internacional complicado y de economía en situación bélica.
Un ajuste necesario ante la realidad
En los últimos años, Rusia ha ido adaptando sus planes para el espacio:
• Compromiso de 2021: Abandonar la ISS en 2024 y lanzar una nueva estación a mediados de esta década.
• Situación en 2026: Rusia continúa en la ISS y el lanzamiento de la ROS se ha pospuesto hasta, al menos, 2028.
• Reutilización: Oleg Orlov, miembro de la Academia de Ciencias de Rusia, confirmó que la ROS se construirá a partir del segmento ruso de la ISS, a pesar de que estos módulos cuentan con casi 30 años de servicio y recientemente han presentado problemas como grietas y fugas de aire.
El dilema orbital: ¿priorizar el orgullo o la accesibilidad?
La inclinación de la órbita ha sido un aspecto crucial y debatido del proyecto:
1. Inclinación de 51,6° (actual): Es la órbita utilizada por la ISS, que facilita los lanzamientos desde Baikonur (Kazajistán). Al optar por mantener esta inclinación para la ROS, Rusia facilita la conexión con los módulos existentes, aunque renuncia a la autonomía plena que ofrecería una órbita polar.
2. Inclinación de 96° (órbita polar): Esta era la configuración prevista originalmente para la ROS. Permitiría cubrir la totalidad del territorio ruso y abastecerse desde el nuevo Cosmódromo de Vostochni situado en suelo ruso. Sin embargo, este plan parece haber sido relegado debido a la complejidad técnica que implica trasladar módulos antiguos a una órbita tan diferente.
Los módulos: del NEM-1 hacia la incertidumbre
El módulo central de la nueva estación debería ser el NEM-1 (Módulo Científico-Energético).
• Situación actual: Se esperaba que comenzaran las pruebas eléctricas a finales de 2025, aunque Roscosmos no ha dado confirmaciones oficiales sobre este avance.
• Propósito original: Fue diseñado para ampliar la ISS, lo que favorecería su incorporación en el nuevo esquema de reutilización.
¿Una estación con futuro incierto?
Los expertos internacionales mantienen una postura dubitativa respecto a la viabilidad de la ROS. La NASA ha anunciado que desorbitará la ISS en 2030, provocando su desintegración en el Pacífico. Si Rusia opta por separar sus módulos para operar de manera independiente, se enfrentará a varios desafíos:
• Fatiga de materiales: Módulos diseñados en los años 90 y que estarían operativos hasta 2035.
• Presupuesto: La inversión civil ha disminuido frente a las prioridades militares.
• Turismo espacial: Aunque se proyectan zonas residenciales de lujo para viajeros, la ausencia de socios tecnológicos como ESA, JAXA y NASA dificulta la logística para este tipo de vuelos.
