La política española inicia un periodo de gran actividad tras las elecciones en Castilla y León. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha emprendido este lunes una ofensiva política para presionar a Vox con el fin de lograr acuerdos que garanticen la formación de gobiernos estables, no sólo en Castilla y León, sino también en Extremadura y Aragón.
En respuesta, Santiago Abascal ha manifestado su disposición con una condición clave: Vox no se limitará a dar apoyo externo, sino que formará parte de los consejos de Gobierno en las tres comunidades mencionadas siempre que se concreten pactos programáticos firmes.
Feijóo pide dejar de obstaculizar la gobernabilidad
Desde la Junta Directiva Nacional del PP, Feijóo ha solicitado un compromiso serio por parte de la formación de Abascal. El líder popular sostiene que no existen motivos sustanciales para el bloqueo y ha instado a Vox a centrar la atención en el programa del PP para evitar que se prolongue la inactividad institucional.
“Actualmente no se conoce ninguna objeción de fondo. Solo se han presentado excusas y creo que es suficiente”, ha declarado Feijóo, con el objetivo de agilizar las investiduras de Mañueco, Azcón y Guardiola.
La táctica de Vox: negociaciones separadas por territorio
Abascal ha afirmado con claridad que su partido formará parte del gobierno en las tres regiones. No obstante, fuentes de Vox indican que no se buscará un pacto global: los acuerdos serán negociados de manera particular en cada territorio, enfocándose en propuestas específicas, tiempos y garantías de cumplimiento.
- Castilla y León: Alfonso Fernández Mañueco mantiene su preferencia por un Ejecutivo en solitario, remarcando que “se trata de un proyecto, no solo de cargos”.
- Aragón y Extremadura: Jorge Azcón ha invitado a Vox a implicarse formando parte del Gobierno, mientras que María Guardiola ha señalado que el acuerdo debería resultarle asequible alcanzar.
La izquierda reacciona con autocrítica tras los resultados
En tanto el bloque de derechas avanza en la negociación de cuotas de poder, el espacio a la izquierda del PSOE experimenta crítica interna y fragmentación:
- PSOE: Montse Mínguez ha expresado su “preocupación” por lo que considera una normalización de la ultraderecha por parte del PP y ha pedido a sus aliados potenciales una reflexión profunda.
- Sumar y Podemos: Ambos partidos han reconocido que sus resultados han sido “especialmente difíciles” tras quedar fuera del Parlamento de Castilla y León. Lara Hernández (Sumar) y Eva García (IU) mencionan ya un proceso de “renovación” y “unificación de fuerzas” para afrontar futuros comicios, como los andaluces.
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