El último informe sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz ha aportado datos significativos sobre la secuencia de sucesos que culminaron en el choque entre el tren Iryo y el Alvia. De acuerdo con el estudio inicial de las cajas negras de ambas locomotoras, hubo un intervalo de solo quince segundos entre el momento del descarrilamiento y la colisión. Esta información fue facilitada por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Los registros muestran que a las 19:43:29 se detectó la primera anomalía en el tren Iryo, relacionada con una desconexión eléctrica en el motor. Este hecho podría haber sido el primer indicativo del fallo que posteriormente causó el descarrilamiento. Apenas quince segundos más tarde, a las 19:43:44, la caja negra del tren Alvia dejó de registrar datos, lo que sugiere que en ese instante se produjo el impacto entre ambos trenes.
El análisis indica que el descarrilamiento del Iryo activó un sistema de seguridad que ordenó una frenada de emergencia al tren Alvia. Sin embargo, no se detectaron intervenciones del maquinista del Alvia, lo que implica que no contó con tiempo suficiente para responder ante el inminente choque. Esta falta de reacción puede ser clave para comprender la gravedad del accidente.
La cronología completa está documentada detalladamente. El conjunto de incidentes se inició a las 19:43:20, cuando el tren Iryo, que realizaba el trayecto de Málaga a Madrid, invadió un circuito de vía. Conforme avanzaba el tiempo, se evidenciaron diversas alertas y fallos técnicos. A las 19:43:33, el tren Alvia, en dirección contraria, ingresó en el sistema, momento en el que el Iryo ya mostraba señales de problema.
De forma preocupante, el tren Iryo emitió una alerta relacionada con la temperatura en las cajas de grasa, lo que indica que algunos vagones podrían haber comenzado a descarrilar. La situación empeoró a las 19:43:38, cuando una aguja de la vía perdió su comprobación tras ser golpeada por los vagones del tren Iryo descarrilado, activando así el sistema de protección.
En ese instante, el tren Alvia, circulando a 216 km/h, recibió la orden de frenado de emergencia. Mientras tanto, el maquinista del Iryo había pulsado el interruptor de emergencia, momento en que la velocidad del tren era de 141 km/h. La tragedia se volvió inevitable.
Finalmente, a las 19:44:03, ambos trenes se encontraban seriamente dañados tras la colisión, con el tren Iryo totalmente detenido. Esta cronología muestra cómo, en cuestión de segundos, una cadena de fallos y actuaciones técnicas desembocó en un accidente grave.
La CIAF continúa con la investigación, enfocándose ahora en el análisis de las imágenes captadas por las cámaras internas del tren Iryo para esclarecer los instantes previos al descarrilamiento. Este primer estudio resulta fundamental, aunque se trata solo de datos preliminares, y las conclusiones concluyentes aparecerán en el informe final.
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