El Domingo de Resurrección se determina tras la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera, una costumbre que data del Concilio de Nicea en el año 325
La Semana Santa es uno de los momentos más señalados en el calendario español, aunque cada año suscita la misma duda: ¿por qué sus fechas cambian? A diferencia de celebraciones fijas como la Navidad (25 de diciembre) o la Asunción (15 de agosto) que se basan en el calendario solar, la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús depende de una combinación de elementos astronómicos y tradiciones religiosas con orígenes antiguos.
En 2026, la Semana Santa comenzará con el Domingo de Ramos el 29 de marzo y concluirá el Domingo de Resurrección el 5 de abril. Este adelanto respecto a años anteriores no es un fallo en el cálculo, sino la consecuencia de aplicar rigurosamente la norma que relaciona las fechas litúrgicas con el calendario lunar y la observación astronómica.
Cómo se calcula la Pascua y el equinoccio de primavera
El motivo de esta variabilidad está en una regla establecida por la Iglesia, que fija el 21 de marzo como referencia para el equinoccio de primavera. Según esta norma, el Domingo de Resurrección debe celebrarse el primer domingo que siga a la primera luna llena tras ese equinoccio.
Esta relación con la luna implica que, si la luna llena ocurre pronto después del equinoccio, la Semana Santa se adelanta; en cambio, si el plenilunio se produce más tarde, la festividad también se retrasa. Así, la celebración siempre tiene lugar entre el 22 de marzo y el 25 de abril, nunca fuera de estas fechas. Una vez definido el Domingo de Pascua —en 2026, el 5 de abril— se establecen las demás fechas del calendario litúrgico.
Antecedentes históricos: del Pésaj judío al Concilio de Nicea
La conexión con la luna tiene su origen en las narraciones cristianas sobre la muerte de Jesús, que coincidió con la Pascua judía o Pésaj. Esta festividad hebrea varía en función de los ciclos lunares y la llegada de la primavera, y los primeros cristianos adoptaron esta referencia para situar sus propias celebraciones.
No obstante, en los primeros siglos surgieron discrepancias por la ausencia de un criterio común. Mientras algunas comunidades cristianas conmemoraban la Pascua junto con la judía, otras preferían trasladarla al domingo siguiente. Para unificar esta práctica en todo el Imperio romano, se celebró el Concilio de Nicea en el año 325, donde se acordó la fórmula vigente: celebrar la Resurrección el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera.
Influencia en el Carnaval y la Cuaresma
Este método de cálculo afecta no solo a la Semana Santa, sino que condiciona todo el calendario festivo anterior. El Miércoles de Ceniza se sitúa exactamente 46 días antes del Domingo de Resurrección, marcando el inicio de la Cuaresma. A su vez, el Carnaval se celebra justo antes de este tiempo de penitencia. Por eso, la fecha del Carnaval depende directamente de cuándo se conmemore la Pascua cada año.
El Lunes de Pascua en España
Tras finalizar la Semana Santa oficial, el Lunes de Pascua (que en 2026 corresponde al 6 de abril) genera dudas sobre su consideración laboral. Aunque forma parte del ciclo litúrgico pascual, su carácter festivo varía según las decisiones de cada comunidad autónoma.
En 2026, el 6 de abril será festivo en territorios como Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Navarra, País Vasco y La Rioja. En el resto de España, será una jornada laboral habitual, aunque en muchos centros escolares las vacaciones se prolongan en esos días en distintas regiones, lo que muestra la complejidad de armonizar los calendarios laboral y religioso en el país.
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