Al inicio del curso, en Ceuta se observa un incremento en el uso de pantallas, tanto por tareas escolares como por videollamadas y entretenimiento infantil. No solo es relevante la duración, sino también la forma y el momento en que se emplean los dispositivos para evitar que interfieran con el sueño, la actividad física y la convivencia familiar.
Estas indicaciones son orientativas y deben ajustarse a las características y edad de cada niño. Ante la presencia de problemas prolongados —como irritabilidad al apagar dispositivos, dificultades para dormir, aislamiento social o bajo rendimiento escolar—, es recomendable consultar con pediatría o psicología. En Ceuta, los servicios disponibles incluyen el Hospital Universitario de Ceuta o los centros de salud locales.
Criterios por encima del tiempo
Es más importante valorar aspectos sostenibles en el uso, más allá de contabilizar minutos:
- Calidad del contenido: debe ser adecuado para la edad y evitar la violencia excesiva.
- Objetivo: diferenciar entre entretenimiento, aprendizaje dirigido o comunicación familiar.
- Participación: en las primeras edades, es preferible usar las pantallas de forma compartida y con diálogo.
- Ambiente: iluminación correcta, distancia adecuada y pausas para disminuir la fatiga visual.
- Equilibrio: las pantallas deben formar parte del día, sin ser el foco principal de la rutina.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Academy of Pediatrics (AAP) enfatizan la importancia de priorizar el sueño, la actividad física y la interacción familiar por encima del simple control del tiempo frente a las pantallas.
Recomendaciones según la edad (orientativas)
Las sugerencias que se detallan a continuación sirven para establecer expectativas; si las complicaciones continúan, será necesario revisar las normas y buscar ayuda profesional.
Primera infancia (0–2 años)
En esta etapa, la exposición debe reducirse lo máximo posible y favorecer la interacción directa cara a cara.
- Utilización únicamente con adultos presentes que acompañen y comenten.
- Periodos de uso muy cortos y contenidos sencillos.
- No reemplazar con pantallas el sueño, la alimentación ni el juego físico.
2–5 años
La pantalla puede introducirse con límites definidos, creando hábitos constantes.
- Momentos específicos después de actividades sin dispositivos.
- Preferir el uso conjunto y conversar durante la visualización.
- Evitar que sea un recurso automático para captar la atención.
6–9 años
Con la escolarización aumenta el uso para fines educativos, pero es conveniente mantener reglas y ofrecer opciones planificadas.
- Normas familiares sobre qué contenidos se ven y el momento de apagar los dispositivos.
- Supervisión y análisis de contenidos en las primeras experiencias.
- Alternativas programadas como juegos en casa, lectura, deporte y tiempo con otros niños.
En Ceuta, gracias al clima templado durante gran parte del año, es posible realizar actividades al aire libre tras el colegio, lo que ayuda a disminuir la dependencia de las pantallas.
10–13 años
Con la aparición de redes sociales y mensajería, la supervisión se orienta hacia la negociación.
- Dialogar sobre las aplicaciones permitidas y sus motivos.
- Enseñar a reconocer contenidos inapropiados y a pedir ayuda en caso necesario.
- Revisar con el menor la privacidad y configuraciones.
- Proteger el sueño evitando el uso de pantallas justo antes de acostarse siempre que sea posible.
14–17 años
En la adolescencia se requiere mayor autonomía, acompañada por la guía adulta.
- Mantener normas claras y explicarlas como parte de la convivencia.
- Fomentar la gestión del tiempo, con pausas y momentos sin pantallas.
- Dialogar sobre compras dentro de aplicaciones, reputación digital y riesgos en línea.
Establecer límites sin conflictos
Herramientas prácticas que facilitan la convivencia:
- Avisar antes de apagar y dar tiempo para la transición (“cuando termine esta parte”).
- Ser consistente: las reglas previsibles reducen discusiones frecuentes.
- Tener preparadas alternativas atractivas al finalizar el tiempo frente a la pantalla.
- Los adultos deben ser ejemplo en el uso responsable; es complicado exigir normas que no se practican.
Consejos responsables
Comience con un objetivo alcanzable: mejorar el sueño, pactar el uso tras completar tareas o prohibir pantallas en habitaciones y durante las comidas.
Las prioridades suelen ser tres: sueño, ejercicio e interacción familiar, como señalan la OMS y la AAP. En Ceuta, para obtener información sobre actividades extraescolares o programas que complementen el ocio, puede consultar en la Consejería de Educación y Cultura de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Si las dudas o dificultades relacionadas con el uso de pantallas continúan, solicite una evaluación pediátrica en el Hospital Universitario de Ceuta o en su centro de salud.
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