El presidente de Castilla-La Mancha describe como «bomba de racimo» la acumulación de pruebas judiciales en poder de la Policía y la Guardia Civil y critica la rígida postura del Gobierno central.
TOLEDO. — Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, ha intensificado las tensiones políticas nacionales al reclamar con firmeza al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un adelanto electoral. En una entrevista emitida este jueves en ‘Herrera en Cope’, el dirigente castellanomanchego respondió con contundencia a las declaraciones de Moncloa, subrayando que “el país no está para juegos”.
Apoyándose en las propias cifras publicadas por el Ejecutivo, García-Page utilizó la ironía para fundamentar su petición. Según el líder socialista regional, si Sánchez cree que lo mejor para el país es una mayoría socialista y considerando las «excelentes» encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la decisión más lógica y beneficiosa para España sería convocar elecciones de inmediato.
Una «bomba de racimo» en los tribunales
El presidente autonómico no escatimó en términos para describir la situación judicial vinculada al escenario político actual. Advirtió sobre la magnitud de la información que poseen las fuerzas de seguridad:
“Lo que ahora está acumulado por la Guardia Civil y la Policía, y que en parte se halla en los juzgados, es tan considerable, que podría compararse con una bomba de racimo”.
Ante esta realidad, lanzó un aviso histórico hacia su propio partido, cuestionando la actitud inflexible del Gobierno central: “La estrategia de aislamiento que han seguido quienes lo intentaron en el pasado ha resultado negativa”.
Defensa frente al «estancamiento» y respaldo a los líderes locales
El secretario general del PSOE en Castilla-La Mancha quiso dejar claro que su opinión refleja un sentir general dentro del partido, afirmando que “una amplia mayoría dentro del PSOE comparte puntos de vista similares a los míos”.
“Quienes piensan que el PSOE está estancado se equivocan”, comentó, destacando la existencia de una militancia joven, honesta y comprometida que busca mantener el espacio de consenso impulsado por figuras como Felipe González y Alfonso Guerra.
Además, García-Page defendió a los dirigentes locales y autonómicos del partido, calificando de “muy injusto” que Moncloa los utilice como «muro de contención» para enfrentar el desgaste a nivel nacional. Según el presidente regional, sería perjudicial para el PSOE que los ciudadanos castigaran a alcaldes, concejales y candidatos autonómicos en futuras elecciones por decisiones en las que ellos no han tenido participación.
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