El operador activó el mecanismo de respuesta de la demanda este martes alrededor de las 21:30 horas debido a una caída inesperada en la producción eólica. Esta es la cuarta vez que ocurre una interrupción en el presente año.
El sistema eléctrico en España ha vuelto a alertar. Por tercera ocasión en menos de un mes —y la cuarta en lo que va de 2026—, Red Eléctrica ha solicitado a la gran industria que suspenda temporalmente su actividad para equilibrar un súbito desequilibrio entre la oferta y la demanda.
El suceso tuvo lugar este martes, 11 de agosto, a las 21:28 horas, coincidiendo con el ocaso y la posterior desaparición de la generación fotovoltaica. En ese instante, el operador activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), una herramienta que exige a los principales consumidores reducir su consumo a cambio de una compensación económica.
Radiografía del corte eléctrico
Esta medida de seguridad estuvo vigente por aproximadamente una hora y media, utilizando una parte importante de las reservas del sistema peninsular:
| Indicador | Datos de la activación (11 de agosto) |
| Potencia movilizada | 943 MW (de los 1.775 MW totales disponibles) |
| Energía activada | 1.412,6 MWh |
| Precio medio ponderado | 210,91 €/MWh |
| Valor económico estimado | ~ 297.800 € (coste total de la energía activada) |
El apagón no está previsto, pero se intensifica la presión
Desde Red Eléctrica explican que esta medida tuvo como finalidad asegurar los niveles de reserva requeridos ante una situación particular: “una reducción no prevista en la producción eólica”. El operador enfatiza que, pese a la estricta medida aplicada al sector industrial, “el suministro continuó sin verse comprometido en ningún momento”.
Fuentes del sector eléctrico apoyan esta explicación y descartan categóricamente que activar el SRAD implique un apagón generalizado. Es una herramienta exclusivamente preventiva, diseñada para garantizar la estabilidad del sistema y proporcionar flexibilidad cuando las altas temperaturas coinciden con una producción renovable menor a la estimada.
Inquietud en el sector industrial
A pesar de ser un mecanismo preventivo, la frecuencia creciente de estos parones ha provocado un notable descontento. La gran industria había señalado previamente el riesgo de futuras interrupciones, sobre todo en los periodos de máxima demanda vespertina.
“Estamos sobrecargando la red”, expresan fuentes del sector eléctrico consultadas tras este último evento.
Para la segunda mitad de 2026, el sistema eléctrico peninsular cuenta con una asignación de 1.775 MW de potencia para este servicio de flexibilidad. No obstante, el hecho de que desde mediados de julio se haya utilizado ya en tres ocasiones bloques de 943 MW indica que este recurso se emplea intensamente para gestionar las tensiones derivadas de la variabilidad en la generación renovable.
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El sistema eléctrico en España ha vuelto a alertar. Por tercera ocasión en menos de un mes —y la cuarta en lo que va de 2026—, Red Eléctrica ha solicitado a la gran industria que suspenda temporalmente su actividad para equilibrar un súbito desequilibrio entre la oferta y la demanda.
El suceso tuvo lugar este martes, 11 de agosto, a las 21:28 horas, coincidiendo con el ocaso y la posterior desaparición de la generación fotovoltaica. En ese instante, el operador activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), una herramienta que exige a los principales consumidores reducir su consumo a cambio de una compensación económica.
Radiografía del corte eléctrico
Esta medida de seguridad estuvo vigente por aproximadamente una hora y media, utilizando una parte importante de las reservas del sistema peninsular:
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| Potencia movilizada | 943 MW (de los 1.775 MW totales disponibles) |
| Energía activada | 1.412,6 MWh |
| Precio medio ponderado | 210,91 €/MWh |
| Valor económico estimado | ~ 297.800 € (coste total de la energía activada) |
El apagón no está previsto, pero se intensifica la presión
Desde Red Eléctrica explican que esta medida tuvo como finalidad asegurar los niveles de reserva requeridos ante una situación particular: “una reducción no prevista en la producción eólica”. El operador enfatiza que, pese a la estricta medida aplicada al sector industrial, “el suministro continuó sin verse comprometido en ningún momento”.
Fuentes del sector eléctrico apoyan esta explicación y descartan categóricamente que activar el SRAD implique un apagón generalizado. Es una herramienta exclusivamente preventiva, diseñada para garantizar la estabilidad del sistema y proporcionar flexibilidad cuando las altas temperaturas coinciden con una producción renovable menor a la estimada.
Inquietud en el sector industrial
A pesar de ser un mecanismo preventivo, la frecuencia creciente de estos parones ha provocado un notable descontento. La gran industria había señalado previamente el riesgo de futuras interrupciones, sobre todo en los periodos de máxima demanda vespertina.
“Estamos sobrecargando la red”, expresan fuentes del sector eléctrico consultadas tras este último evento.
Para la segunda mitad de 2026, el sistema eléctrico peninsular cuenta con una asignación de 1.775 MW de potencia para este servicio de flexibilidad. No obstante, el hecho de que desde mediados de julio se haya utilizado ya en tres ocasiones bloques de 943 MW indica que este recurso se emplea intensamente para gestionar las tensiones derivadas de la variabilidad en la generación renovable.
El operador activó el mecanismo de respuesta de la demanda este martes alrededor de las 21:30 horas debido a una caída inesperada en la producción eólica. Esta es la cuarta vez que ocurre una interrupción en el presente año.
El sistema eléctrico en España ha vuelto a alertar. Por tercera ocasión en menos de un mes —y la cuarta en lo que va de 2026—, Red Eléctrica ha solicitado a la gran industria que suspenda temporalmente su actividad para equilibrar un súbito desequilibrio entre la oferta y la demanda.
El suceso tuvo lugar este martes, 11 de agosto, a las 21:28 horas, coincidiendo con el ocaso y la posterior desaparición de la generación fotovoltaica. En ese instante, el operador activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), una herramienta que exige a los principales consumidores reducir su consumo a cambio de una compensación económica.
Radiografía del corte eléctrico
Esta medida de seguridad estuvo vigente por aproximadamente una hora y media, utilizando una parte importante de las reservas del sistema peninsular:
| Indicador | Datos de la activación (11 de agosto) |
| Potencia movilizada | 943 MW (de los 1.775 MW totales disponibles) |
| Energía activada | 1.412,6 MWh |
| Precio medio ponderado | 210,91 €/MWh |
| Valor económico estimado | ~ 297.800 € (coste total de la energía activada) |
El apagón no está previsto, pero se intensifica la presión
Desde Red Eléctrica explican que esta medida tuvo como finalidad asegurar los niveles de reserva requeridos ante una situación particular: “una reducción no prevista en la producción eólica”. El operador enfatiza que, pese a la estricta medida aplicada al sector industrial, “el suministro continuó sin verse comprometido en ningún momento”.
Fuentes del sector eléctrico apoyan esta explicación y descartan categóricamente que activar el SRAD implique un apagón generalizado. Es una herramienta exclusivamente preventiva, diseñada para garantizar la estabilidad del sistema y proporcionar flexibilidad cuando las altas temperaturas coinciden con una producción renovable menor a la estimada.
Inquietud en el sector industrial
A pesar de ser un mecanismo preventivo, la frecuencia creciente de estos parones ha provocado un notable descontento. La gran industria había señalado previamente el riesgo de futuras interrupciones, sobre todo en los periodos de máxima demanda vespertina.
“Estamos sobrecargando la red”, expresan fuentes del sector eléctrico consultadas tras este último evento.
Para la segunda mitad de 2026, el sistema eléctrico peninsular cuenta con una asignación de 1.775 MW de potencia para este servicio de flexibilidad. No obstante, el hecho de que desde mediados de julio se haya utilizado ya en tres ocasiones bloques de 943 MW indica que este recurso se emplea intensamente para gestionar las tensiones derivadas de la variabilidad en la generación renovable.
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El suceso tuvo lugar este martes, 11 de agosto, a las 21:28 horas, coincidiendo con el ocaso y la posterior desaparición de la generación fotovoltaica. En ese instante, el operador activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), una herramienta que exige a los principales consumidores reducir su consumo a cambio de una compensación económica.
Radiografía del corte eléctrico
Esta medida de seguridad estuvo vigente por aproximadamente una hora y media, utilizando una parte importante de las reservas del sistema peninsular:
| Indicador | Datos de la activación (11 de agosto) |
| Potencia movilizada | 943 MW (de los 1.775 MW totales disponibles) |
| Energía activada | 1.412,6 MWh |
| Precio medio ponderado | 210,91 €/MWh |
| Valor económico estimado | ~ 297.800 € (coste total de la energía activada) |
El apagón no está previsto, pero se intensifica la presión
Desde Red Eléctrica explican que esta medida tuvo como finalidad asegurar los niveles de reserva requeridos ante una situación particular: “una reducción no prevista en la producción eólica”. El operador enfatiza que, pese a la estricta medida aplicada al sector industrial, “el suministro continuó sin verse comprometido en ningún momento”.
Fuentes del sector eléctrico apoyan esta explicación y descartan categóricamente que activar el SRAD implique un apagón generalizado. Es una herramienta exclusivamente preventiva, diseñada para garantizar la estabilidad del sistema y proporcionar flexibilidad cuando las altas temperaturas coinciden con una producción renovable menor a la estimada.
Inquietud en el sector industrial
A pesar de ser un mecanismo preventivo, la frecuencia creciente de estos parones ha provocado un notable descontento. La gran industria había señalado previamente el riesgo de futuras interrupciones, sobre todo en los periodos de máxima demanda vespertina.
“Estamos sobrecargando la red”, expresan fuentes del sector eléctrico consultadas tras este último evento.
Para la segunda mitad de 2026, el sistema eléctrico peninsular cuenta con una asignación de 1.775 MW de potencia para este servicio de flexibilidad. No obstante, el hecho de que desde mediados de julio se haya utilizado ya en tres ocasiones bloques de 943 MW indica que este recurso se emplea intensamente para gestionar las tensiones derivadas de la variabilidad en la generación renovable.















