El primer ministro de Israel elimina la restricción impuesta a la máxima figura católica en Tierra Santa, permitiéndole realizar ceremonias religiosas después de la crítica internacional y estadounidense.
Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, revirtió la prohibición que impedía al patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, el acceso a la Basílica del Santo Sepulcro. Luego de un día marcado por tensiones y limitaciones de aforo debido al conflicto con Irán, el mandatario anunció durante la madrugada del lunes que el líder católico podrá llevar a cabo sus servicios religiosos libremente.
Directrices para un ingreso «inmediato y completo»
Mediante un comunicado publicado en la red social X, Netanyahu indicó que ordenó a las autoridades correspondientes garantizar al purpurado un ingreso «pleno e inmediato» al lugar considerado uno de los más sagrados para el cristianismo. Esta decisión se produce pocas horas después de que el Gobierno justificara el veto con razones de seguridad.
Los hechos ocurrieron el Domingo de Ramos, cuando la Policía israelí bloqueó al cardenal Pizzaballa que intentaba oficiar una bendición y una misa privada dentro de la basílica. El patriarca planeaba ingresar con solo tres acompañantes, cumpliendo ampliamente la limitación a 50 personas vigente por el estado de guerra, pero las fuerzas de seguridad no permitieron el acceso, generando una controversia diplomática de alcance internacional.
Respuesta global y críticas desde Estados Unidos
La exclusión del representante eclesiástico en una de las fechas solemnes del calendario litúrgico originó una rápida reacción internacional. Países europeos como España, Italia, Francia, Hungría y Portugal manifestaron su desaprobación hacia la medida adoptada por el Ejecutivo israelí.
Destacó la declaración del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien cuestionó la coherencia de las autoridades locales al comparar las restricciones entre los cultos católico y judío. Huckabee señaló que, aunque se respetan límites de hasta 50 personas en los lugares de culto de Jerusalén, resulta difícil de justificar que se negara la entrada al patriarca para una ceremonia privada con asistencia muy inferior al máximo permitido.
Con esta reversión, el Gobierno israelí busca normalizar la situación y garantizar la libertad de culto del patriarca en un contexto de alta sensibilidad política y religiosa en Jerusalén.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL
















