Marruecos comenzó este jueves la campaña electoral para los comicios legislativos previstos para el 23 de septiembre. Estos comicios están influenciados por las repercusiones de la crisis en Ceuta y las incertidumbres sobre si la reclamación territorial estimulará el voto.
El país magrebí ha iniciado la campaña electoral para la Cámara de Representantes, que se extenderá hasta el 22 de septiembre. Estas elecciones se desarrollan en un contexto de fricciones diplomáticas con España debido a la crisis en Ceuta y las reclamaciones sobre esta ciudad autónoma y Melilla.
El parlamento bicameral de Marruecos renovará los 395 escaños de su cámara baja. Actualmente, la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), liderada por el primer ministro Aziz Ajanuch, es la principal favorita, acompañada por sus aliados de gobierno, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) y el Partido Istiqlal, mientras que el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), de tendencia islamista, busca recuperar representación parlamentaria.
La reciente crisis fronteriza en Ceuta ha reaparecido en el discurso de los candidatos marroquíes, rompiendo los acuerdos de 2022 que evitaban reclamaciones unilaterales. Sin embargo, expertos locales señalan que la ciudadanía mantiene un sentimiento de descontento y hay incertidumbre sobre si este tema logrará incentivar a un electorado en el que están inscritos únicamente 15,8 millones de votantes.
El próximo gobierno resultante de estas elecciones tendrá que asumir desafíos clave como la preparación de las infraestructuras para el Mundial de 2030, la gestión de la sequía, así como implementar reformas en salud, educación y protección social.
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