Miles de residentes se movilizan contra el mando único del Gobierno central mientras la Policía utiliza gases lacrimógenos para frenar varios intentos de acercamiento a las áreas donde se encuentran los migrantes.
CEUTA.— Después de 27 días de crisis migratoria, la ciudad autónoma vive un clima de indignación que ha llevado a grandes movilizaciones y momentos de intensa tensión en las calles. Miles de ceutíes se reunieron este miércoles frente a la Delegación del Gobierno con consignas como «invasores expulsión» y «delegado dimisión», llevando banderas de España y camisetas con el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Esta ha sido una de las protestas más significativas desde las entradas masivas ocurridas a finales de julio, cuando entre 7.000 y 10.000 migrantes permanecen en el territorio.
La jornada se caracterizó por episodios de gran tensión. Un numeroso grupo de manifestantes intentó al caer la noche dirigirse hacia la playa de El Trampolín, área donde suelen acampar cientos de migrantes en asentamientos improvisados con lonas. Las Unidades de Intervención Policial (UIP) tuvieron que utilizar gases lacrimógenos para dispersar la marcha y evitar un enfrentamiento directo entre los dos grupos, momento en el que se registró un intercambio de lanzamiento de piedras por parte de los acampados.
Ambiente de tensión y descontento en la población
- Cortes de tráfico y tensiones en los barrios: Tras ser contenidos en el litoral, grupos de manifestantes bloquearon vías principales en barrios como El Zurrón y trasladaron las protestas a zonas como Loma Colmenar, con cánticos repetidos dirigidos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
- Quejas por el impacto cotidiano: Los vecinos expresan un fuerte descontento por la ocupación de espacios públicos y la paralización económica. Habitantes de la zona indicaron que la afectación de las playas y la incertidumbre respecto a la reorganización de instalaciones deportivas o el inicio del curso escolar han alterado completamente la vida diaria.
- Incidentes hacia transeúntes y medios: Durante la marcha se presentaron momentos de conflicto contra personas que grababan con teléfonos móviles, así como episodios de acoso hacia profesionales de los medios que cubrían la movilización.
Solicitudes de calma desde el gobierno central
Frente al aumento de los incidentes, el ministro de Política Territorial y mando único para la gestión de la crisis, Ángel Víctor Torres, reiteró sus llamados a la moderación, indicando que «la violencia no conduce a nada y retrasa la normalización de la ciudad». La respuesta institucional busca combinar las tareas preventivas de seguridad con los planes para el registro e identificación de las personas presentes en el municipio.
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CEUTA.— Después de 27 días de crisis migratoria, la ciudad autónoma vive un clima de indignación que ha llevado a grandes movilizaciones y momentos de intensa tensión en las calles. Miles de ceutíes se reunieron este miércoles frente a la Delegación del Gobierno con consignas como «invasores expulsión» y «delegado dimisión», llevando banderas de España y camisetas con el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Esta ha sido una de las protestas más significativas desde las entradas masivas ocurridas a finales de julio, cuando entre 7.000 y 10.000 migrantes permanecen en el territorio.
La jornada se caracterizó por episodios de gran tensión. Un numeroso grupo de manifestantes intentó al caer la noche dirigirse hacia la playa de El Trampolín, área donde suelen acampar cientos de migrantes en asentamientos improvisados con lonas. Las Unidades de Intervención Policial (UIP) tuvieron que utilizar gases lacrimógenos para dispersar la marcha y evitar un enfrentamiento directo entre los dos grupos, momento en el que se registró un intercambio de lanzamiento de piedras por parte de los acampados.
Ambiente de tensión y descontento en la población
- Cortes de tráfico y tensiones en los barrios: Tras ser contenidos en el litoral, grupos de manifestantes bloquearon vías principales en barrios como El Zurrón y trasladaron las protestas a zonas como Loma Colmenar, con cánticos repetidos dirigidos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
- Quejas por el impacto cotidiano: Los vecinos expresan un fuerte descontento por la ocupación de espacios públicos y la paralización económica. Habitantes de la zona indicaron que la afectación de las playas y la incertidumbre respecto a la reorganización de instalaciones deportivas o el inicio del curso escolar han alterado completamente la vida diaria.
- Incidentes hacia transeúntes y medios: Durante la marcha se presentaron momentos de conflicto contra personas que grababan con teléfonos móviles, así como episodios de acoso hacia profesionales de los medios que cubrían la movilización.
Solicitudes de calma desde el gobierno central
Frente al aumento de los incidentes, el ministro de Política Territorial y mando único para la gestión de la crisis, Ángel Víctor Torres, reiteró sus llamados a la moderación, indicando que «la violencia no conduce a nada y retrasa la normalización de la ciudad». La respuesta institucional busca combinar las tareas preventivas de seguridad con los planes para el registro e identificación de las personas presentes en el municipio.
Miles de residentes se movilizan contra el mando único del Gobierno central mientras la Policía utiliza gases lacrimógenos para frenar varios intentos de acercamiento a las áreas donde se encuentran los migrantes.
CEUTA.— Después de 27 días de crisis migratoria, la ciudad autónoma vive un clima de indignación que ha llevado a grandes movilizaciones y momentos de intensa tensión en las calles. Miles de ceutíes se reunieron este miércoles frente a la Delegación del Gobierno con consignas como «invasores expulsión» y «delegado dimisión», llevando banderas de España y camisetas con el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Esta ha sido una de las protestas más significativas desde las entradas masivas ocurridas a finales de julio, cuando entre 7.000 y 10.000 migrantes permanecen en el territorio.
La jornada se caracterizó por episodios de gran tensión. Un numeroso grupo de manifestantes intentó al caer la noche dirigirse hacia la playa de El Trampolín, área donde suelen acampar cientos de migrantes en asentamientos improvisados con lonas. Las Unidades de Intervención Policial (UIP) tuvieron que utilizar gases lacrimógenos para dispersar la marcha y evitar un enfrentamiento directo entre los dos grupos, momento en el que se registró un intercambio de lanzamiento de piedras por parte de los acampados.
Ambiente de tensión y descontento en la población
- Cortes de tráfico y tensiones en los barrios: Tras ser contenidos en el litoral, grupos de manifestantes bloquearon vías principales en barrios como El Zurrón y trasladaron las protestas a zonas como Loma Colmenar, con cánticos repetidos dirigidos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
- Quejas por el impacto cotidiano: Los vecinos expresan un fuerte descontento por la ocupación de espacios públicos y la paralización económica. Habitantes de la zona indicaron que la afectación de las playas y la incertidumbre respecto a la reorganización de instalaciones deportivas o el inicio del curso escolar han alterado completamente la vida diaria.
- Incidentes hacia transeúntes y medios: Durante la marcha se presentaron momentos de conflicto contra personas que grababan con teléfonos móviles, así como episodios de acoso hacia profesionales de los medios que cubrían la movilización.
Solicitudes de calma desde el gobierno central
Frente al aumento de los incidentes, el ministro de Política Territorial y mando único para la gestión de la crisis, Ángel Víctor Torres, reiteró sus llamados a la moderación, indicando que «la violencia no conduce a nada y retrasa la normalización de la ciudad». La respuesta institucional busca combinar las tareas preventivas de seguridad con los planes para el registro e identificación de las personas presentes en el municipio.
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CEUTA.— Después de 27 días de crisis migratoria, la ciudad autónoma vive un clima de indignación que ha llevado a grandes movilizaciones y momentos de intensa tensión en las calles. Miles de ceutíes se reunieron este miércoles frente a la Delegación del Gobierno con consignas como «invasores expulsión» y «delegado dimisión», llevando banderas de España y camisetas con el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Esta ha sido una de las protestas más significativas desde las entradas masivas ocurridas a finales de julio, cuando entre 7.000 y 10.000 migrantes permanecen en el territorio.
La jornada se caracterizó por episodios de gran tensión. Un numeroso grupo de manifestantes intentó al caer la noche dirigirse hacia la playa de El Trampolín, área donde suelen acampar cientos de migrantes en asentamientos improvisados con lonas. Las Unidades de Intervención Policial (UIP) tuvieron que utilizar gases lacrimógenos para dispersar la marcha y evitar un enfrentamiento directo entre los dos grupos, momento en el que se registró un intercambio de lanzamiento de piedras por parte de los acampados.
Ambiente de tensión y descontento en la población
- Cortes de tráfico y tensiones en los barrios: Tras ser contenidos en el litoral, grupos de manifestantes bloquearon vías principales en barrios como El Zurrón y trasladaron las protestas a zonas como Loma Colmenar, con cánticos repetidos dirigidos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
- Quejas por el impacto cotidiano: Los vecinos expresan un fuerte descontento por la ocupación de espacios públicos y la paralización económica. Habitantes de la zona indicaron que la afectación de las playas y la incertidumbre respecto a la reorganización de instalaciones deportivas o el inicio del curso escolar han alterado completamente la vida diaria.
- Incidentes hacia transeúntes y medios: Durante la marcha se presentaron momentos de conflicto contra personas que grababan con teléfonos móviles, así como episodios de acoso hacia profesionales de los medios que cubrían la movilización.
Solicitudes de calma desde el gobierno central
Frente al aumento de los incidentes, el ministro de Política Territorial y mando único para la gestión de la crisis, Ángel Víctor Torres, reiteró sus llamados a la moderación, indicando que «la violencia no conduce a nada y retrasa la normalización de la ciudad». La respuesta institucional busca combinar las tareas preventivas de seguridad con los planes para el registro e identificación de las personas presentes en el municipio.
















