La muerte de Robin Hood se estrena en los cines de España el 3 de julio y ofrece una visión muy distinta a las versiones más optimistas del legendario arquero de Sherwood. Dirigida por Michael Sarnoski, conocido por Pig y Un lugar tranquilo: Día 1, la película muestra a un Hugh Jackman encarnando a un Robin Hood envejecido, fatigado y afectado por el peso de sus decisiones.
En lugar de retratar al clásico héroe que «robaba a los ricos para dar a los pobres», esta propuesta se centra en los últimos días del personaje y plantea una cuestión más compleja: ¿qué sucede cuando un justiciero comienza a percibirse a sí mismo como un villano?
Inspirada en antiguas baladas medievales sobre Robin Hood, que relatan los momentos finales del célebre forajido inglés, la obra de Sarnoski no busca construir una aventura heroica sino una historia que aborda la culpa, la redención y la violencia acumulada.
Hugh Jackman da vida a un Robin Hood más frágil y sombrío
En esta interpretación, Hugh Jackman representa a un Robin Hood de cabello largo y canoso, muy alejado de la imagen juvenil, ágil y romántica que ha mostrado el cine en reiteradas ocasiones. Su personaje ya no simboliza esperanza, sino que se presenta como un hombre derrotado por su propia leyenda.
Este Robin Hood no parece capaz de rescatar a nadie, ni siquiera a sí mismo. Tras años de conflictos, muertes y decisiones tomadas en nombre de una causa supuestamente justa, el protagonista debe enfrentar las consecuencias concretas de sus actos. Las víctimas dejan de ser cifras o recuerdos distantes: tienen rostro, nombres y heridas que permanecen abiertas.
La película transforma así la figura de Robin Hood en un antihéroe trágico, un hombre que ha justificado la violencia alegando un bien mayor pero que, en sus últimos días, se cuestiona si alguna causa logra borrar la sangre derramada.
Un relato sobre arrepentimiento y redención
El cine de Michael Sarnoski frecuentemente se centra en personajes dañados, marcados por el dolor y el arrepentimiento. Esto quedó patente en Pig, donde exploraba la pérdida bajo una mirada íntima y cruda, y se repite en La muerte de Robin Hood.
En esta película, el director usa el mito del arquero para abordar un sentimiento universal: la culpa. Su Robin Hood no solo es perseguido por enemigos externos, sino también por sus demonios internos. La historia cuestiona si es posible hallar redención cuando el remordimiento se convierte en una compañía constante.
Complementan a Hugh Jackman en el reparto Jodie Comer, quien interpreta un personaje clave en el último trayecto del protagonista, y Bill Skarsgård como Little John, uno de los compañeros más icónicos en la leyenda de Robin Hood.
Las baladas medievales que dieron origen a La muerte de Robin Hood
La cinta parte de varias leyendas recogidas en textos medievales y posteriores. Destacan, entre otros, los relatos incluidos en el Percy Folio, una antología de poesía inglesa del siglo XVI, además de A Gest of Robyn Hode y Robin Hoode his Death.
Una versión tradicional cuenta que Robin Hood fallece tras acudir al priorato de Kirklees para someterse a una sangría, un tratamiento médico típico en la Edad Media. Allí, la abadesa Brigid, que también es su prima, le traiciona y lo deja desangrarse hasta morir.
Otra variante menciona la presencia de Red Roger, enemigo del arquero, como instigador de esta traición. En sus últimos momentos, Robin pide a Little John que no tome venganza y que lo sepulte con sus armas. En una versión más poética, el héroe lanza una última flecha hacia el cielo, ordenando que su tumba se construya donde caiga.
Estas leyendas han nutrido por siglos la imaginación popular en torno a Robin Hood, pero Michael Sarnoski las revisa desde un enfoque más áspero y humano. Su intención no es despedir a un héroe, sino mostrar el término de un hombre que ya duda si merece ser recordado como tal.
Filmada en 35 mm y con un enfoque realista
Un aspecto destacable de La muerte de Robin Hood es su apuesta visual. Michael Sarnoski filma por primera vez en 35 mm y utiliza escenarios reales en el norte de Irlanda para dar mayor autenticidad y crudeza.
La película evita el espectáculo fantástico y la aventura ligera. Opta por un tono más cercano al drama medieval oscuro, con una puesta en escena realista y una aproximación más emocional que épica. El bosque, tradicionalmente ligado a la libertad y rebelión de Robin Hood, aquí se transforma en un espacio de aislamiento, culpa y declive.
La muerte de Robin Hood, una mirada madura al mito
Con La muerte de Robin Hood, Hugh Jackman se distancia de la imagen tradicional del héroe invencible para interpretar a un personaje marcado por sus conflictos internos. La película propone una lectura madura del mito, centrada en el costo de la violencia y en la dificultad de aceptar el perdón cuando uno mismo no se siente digno.
Esta versión no intenta competir con las adaptaciones más conocidas del personaje, como la de Disney o las clásicas historias del arquero de Sherwood. Su propósito es otro: contemplar el mito en su ocaso y reflexionar sobre qué queda de un héroe cuando la leyenda se apaga.
La muerte de Robin Hood llegará a España el 3 de julio y se perfila como una de las reinterpretaciones más sombrías, personales y melancólicas del famoso justiciero inglés.
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