Un grupo de astrónomos internacionales informó este jueves 29 de enero de 2026 sobre la detección de HD 137010 b. A pesar de que el telescopio espacial Kepler de la NASA concluyó su misión en 2018, sus datos almacenados de la misión K2 continúan aportando nuevos hallazgos. Este exoplaneta destaca como un candidato clave para profundizar en la variedad de planetas rocosos más allá de nuestro sistema solar.
Situado a cerca de 146 años luz, orbita una estrella con características solares, aunque debido a su localización en el límite externo de la zona habitable, permanece como un mundo cubierto de hielo. Tiene una masa y tamaño semejantes a los de la Tierra —apenas un 6 % mayor que nuestro planeta—, pero recibe solo un tercio de la radiación solar que llega a la Tierra, lo que da lugar a temperaturas aproximadas de -68 °C.
Los expertos destacan que este descubrimiento brinda una oportunidad excepcional para analizar cómo se forman y evolucionan planetas terrestres en condiciones extremas. Según las estimaciones, HD 137010 b posee un 50 % de posibilidades de encontrarse dentro de la zona habitable, aunque en su límite más frío. Esto genera preguntas sobre los límites para la vida: cualquier posible agua en la superficie estaría probablemente congelada, salvo que una atmósfera densa genere un efecto invernadero suficientemente fuerte para calentar el planeta.
La investigación, liderada por la Universidad del Sur de Queensland y publicada en The Astrophysical Journal Letters, subraya la importancia de la cooperación científica internacional. Este planeta es un objetivo potencial para el Telescopio James Webb, que podría estudiar su atmósfera y determinar si bajo su capa de hielo hay características que ayuden a comprender mejor este entorno helado.
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