Los cuatro astronautas de la NASA completan su histórico viaje de diez días en el espacio profundo tras una reentrada compleja en la atmósfera terrestre
La misión Artemis II finalizó satisfactoriamente este sábado 11 de abril con el amerizaje de la cápsula Orion en el océano Pacífico. Este hito simboliza el retorno de una tripulación humana cerca de la Luna después de más de 50 años, siguiendo los protocolos de seguridad más rigurosos establecidos por la NASA. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch regresaron ilesos tras completar un recorrido aproximado de 1,1 millones de kilómetros, marcando un paso decisivo hacia la presencia continua del ser humano en el satélite natural.
Una reentrada exigente y un descenso controlado
El tramo final de esta misión supuso el reto técnico más exigente para la nave. Durante 13 minutos, la Orion atravesó la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a 40.000 kilómetros por hora, enfrentando temperaturas alrededor de 2.500 grados. En este intervalo, la tripulación experimentó fuerzas equivalentes a cuatro veces la gravedad terrestre.
Para esta reentrada, la agencia espacial estadounidense utilizó un perfil más directo y regulado. Esta modificación se basó en los resultados de Artemis I, donde se registraron comportamientos inusuales del escudo térmico. El ajuste aplicado permitió un descenso estable y seguro hasta el despliegue de los paracaídas frente a las costas de California.
Secuencia de rescate y estado de los astronautas
Tras el amerizaje controlado, los equipos de recuperación de la NASA aseguraron la cápsula usando sistemas específicos de estabilización:
• Flotadores de estabilización: Se activaron cinco bolsas inflables visibles como esferas naranjas para impedir el vuelco de la nave.
• Collar de estabilización: Un anillo inflable instalado por los buzos para crear un espacio de trabajo seguro.
• Plataforma ‘Front Porch’: Una estructura inflable unida a la escotilla para facilitar la salida de los tripulantes.
La evacuación se ejecutó de manera escalonada. Los astronautas utilizaron sus trajes de supervivencia para mantener la temperatura corporal durante el proceso. La primera en salir fue Christina Koch, seguida por Jeremy Hansen y Victor Glover. El comandante Reid Wiseman fue el último en salir, supervisando que todo transcurriera según lo previsto. Posteriormente, los cuatro fueron trasladados en helicóptero al buque USS John P. Murtha para someterse a las primeras evaluaciones médicas.
Apoyo institucional y perspectivas para Marte
El éxito de la misión ha sido bien recibido a nivel institucional. Desde el Johnson Space Center en Houston, Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, destacó el avance para la agencia: «Hace 53 años la humanidad dejó la Luna; ahora regresamos para establecer una presencia permanente allí».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también celebró el logro a través de sus redes sociales, describiendo la misión como «espectacular» y calificando el amerizaje de «perfecto». Además, señaló que el objetivo siguiente tras asegurar el regreso a la Luna es la llegada del ser humano a Marte.
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