La Guardia Civil ha puesto en marcha un innovador Plan de Asistencia Psicológica Integral dirigido a los investigadores de la UCO, con el fin de prevenir daños mentales derivados del contacto con material «sádico y traumático».
MADRID – Existen imágenes que nadie debería presenciar, aunque es necesario que algunos lo hagan para detener a los responsables. Los agentes de la Sección de Investigación de la Explotación Sexual Infantil de la UCO (Unidad Central Operativa) enfrentan diariamente material que describen como «extremadamente sensible y emocionalmente perturbador». Para afrontar esta realidad, la Guardia Civil ha establecido una protección institucional completa: un protocolo psicológico integral.
Una primera barrera antes de visualizar las imágenes
No todos son aptos para esta tarea. Desde hace casi dos años, el ingreso a esta unidad del Departamento contra el Cibercrimen comienza con una evaluación rigurosa de los perfiles. Durante un período de quince días, los aspirantes participan en entrevistas y se exponen progresivamente al contenido perturbador.
- Fase inicial: Los psicólogos presentan imágenes que muestran adolescentes en ropa interior; posteriormente, fotografías de menores en situaciones vulnerables, y finalmente, secuencias que incluyen escenas cercanas a la tortura y el sadismo.
- Selección: Según los agentes, numerosos candidatos abandonan antes de llegar al nivel más intenso. Reconocen que para desempeñar este trabajo es necesario contar con cierto distanciamiento emocional o la habilidad de desconectar para evitar daños psicológicos.
El impacto oculto de las palabras
Aunque el efecto visual es muy fuerte, los investigadores señalan un riesgo menos evidente pero igualmente perturbador: los mensajes escritos.
Los foros y comunicaciones donde los agresores detallan sus fantasías resultan «más perjudiciales que las imágenes». Según explican, la mente de estos pedófilos puede imaginar atrocidades más allá de lo que físicamente realizan, generando un escenario «muy peligroso» que resulta complejo de asimilar para una persona sana.
“O se establece un sistema de apoyo psicológico o terminaríamos enfrentando un problema de salud mental”, destacan los agentes.
Más allá de la pantalla: la identificación de las víctimas
La labor no consiste únicamente en observar el delito, sino también en localizar a quienes lo sufren. En encuentros internacionales de semanas de duración, policías de diversas nacionalidades examinan con detalle cada archivo en busca de indicios:
- Sonidos ambientales: Ruidos callejeros o acentos en las voces.
- Contexto: Programas de televisión o elementos que permitan situar la escena en un lugar.
- La realidad: En el 90% de las situaciones, la víctima es la única visible, mientras el agresor permanece oculto.
Videojuegos: el nuevo frente de la lucha
La Guardia Civil centra su atención en los videojuegos y redes sociales como espacios donde los delincuentes captan a menores. Casos como el de un ciudadano argentino arrestado por la UCO en 2022 —condenado a 433 años de prisión tras producir contenido con 32 víctimas— ilustran la envergadura del reto.
El protocolo diseñado por la Guardia Civil no concluye cuando el agente termina su jornada. Incluye sesiones anuales tanto grupales como individuales y, fundamentalmente, un seguimiento al dejar la unidad, con el propósito de evitar que esta experiencia traumática les afecte de forma permanente en su vida personal.
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