El cuarto episodio de la tercera temporada de la producción de HBO Max, dirigido por Clare Kilner, expone importantes lagunas narrativas al prescindir de personajes clave y relajar un ritmo que frena la progresión de la historia.
El cuarto capítulo de la tercera temporada de La casa del dragón (3×04) plantea a la producción de HBO Max un escenario complejo. Coincidiendo con el arranque de la llamada midseason, este episodio, escrito por David Hancock y dirigido por Clare Kilner, evidencia ciertas señales de desgaste estructural provocadas por las libertades tomadas respecto al relato original. La exclusión de personajes fundamentales para el avance de futuros sucesos, junto con notables incoherencias en el argumento, afectan negativamente un capítulo que ralentiza el dinamismo de los tres anteriores y disminuye la intensidad dramática de la serie.
[CONTIENE SPOILERS DEL CAPÍTULO 3X04]
Un desarrollo pausado que afecta la evolución dramática
Este cuarto episodio representa un claro freno en el avance narrativo de la temporada. Tras tres entregas previas marcadas por una acumulación de emociones, giros argumentales y escenas destacadas, la propuesta de Clare Kilner y David Hancock adopta un tono demasiado uniforme y carente de una identidad clara. La lentitud del ritmo y las inconsistencias en el guion a lo largo del metraje colocan a la producción en una situación delicada en la mitad de la temporada.
Aunque algunas de las adaptaciones televisivas contaron en su momento con la aprobación de George R. R. Martin, la evolución actual de la trama muestra una preocupante carencia de coherencia. La ausencia de personajes vitales para sustentar ciertas subtramas obliga a la producción a improvisar soluciones rápidas, debilitando la consistencia de un guion que se enfrenta a sus propias lagunas argumentales.
Las incoherencias en el linaje y las tramas eliminadas
El principal problema de la dirección actual de la serie se concentra en la eliminación sistemática de personajes claves de la historia original, como Maelor, hermano de Helaena. Al haber eliminado completamente su presencia en temporadas anteriores, la producción debe justificar bruscamente en este episodio el embarazo de Helaena para intentar encauzar una línea sucesoria e histórica que queda comprometida para sucesos futuros.
Dicha modificación añade una dificultad extra en la representación del árbol genealógico de las dos principales casas dinásticas de Poniente. Para los seguidores más estrictos del material original, estos cambios inesperados se consideran un alejamiento innecesario del texto base, afectando la coherencia del relato televisivo y dificultando una resolución fluida de las tensiones políticas en pantalla.
Despliegues militares y conflictos en el bando Verde
En el ámbito bélico y político, el capítulo presenta de forma algo abrupta a Daeron y a lord Ormund Hightower. Este último comanda un ejército de 15.000 soldados que se sitúan en Ladera, ocupando los hogares de los comerciantes locales. Pese a la inesperada aparición de Daeron tras dos temporadas en que apenas se le mencionaba, la estrategia de Alicent y la facción de los Verdes se muestra relativamente efectiva en este punto.
Sin embargo, no tardan en surgir tensiones internas. Ormund Hightower expresa su disgusto ante la negativa de Aemond a acudir a Ladera, decisión comunicada por Gwayne. Esta situación refleja la independencia habitual del señor de Antigua, que gobierna su territorio de forma autónoma, incluso ignorando la correspondencia de Otto Hightower. En ámbito familiar, se destaca que Daeron, formado en Antigua para asumir la educación característica de los Hightower, mantiene un vínculo cercano con su dragón, Tessarion. En un intento por instruir al joven en la firmeza y justicia severa necesarias a sus aspiraciones reales, Ormund le ordena ejecutar inmediatamente con su espada al hombre que denunció a un soldado por abusos contra civiles en Ladera.
Paralelamente, las fuerzas bajo el mando de Criston Cole llegan a la fortaleza de Harrenhal. Al llegar, Cole observa la ausencia de los Strong y de Aemond, encontrando solo a Alys Ríos. La joven informa que el príncipe abandonó el lugar tras su conquista, que los Strong han muerto y que Desembarco del Rey ha caído bajo control de las tropas de Rhaenyra Targaryen. Frente a la propuesta de Gwayne de enviar una paloma mensajera a Ladera para coordinar con las fuerzas de Ormund, Cole adopta una postura ofensiva: rechaza el uso de dragones y planifica un ataque nocturno y sorpresivo para cortar el paso a las tropas rivereñas hacia la capital.
En otra parte de Poniente, Aegon Targaryen y Larys Strong continúan fugitivos en el mayor secreto. Durante su camino, localizan a Fuegosolar cerca de Reposo del Grajo. Aunque Aegon detecta signos vitales en el dragón, este permanece inmóvil. La difícil situación lleva a Aegon a realizar tareas humildes como limpiar letrinas bajo una identidad falsa de sirviente. A pesar de las advertencias de Larys sobre mantener el anonimato para forjar una leyenda futura, el orgullo de Aegon emerge tras las privaciones, provocando que su señor Janos lo humille exigiéndole besar sus pies bajo amenaza de muerte.
La paralización política y las dificultades de Rhaenyra
Desde su trono, Rhaenyra Targaryen enfrenta serios retos para mantener el control sobre el reino. La presencia de los Hightower ocupando Ladera plantea un dilema táctico insuperable para la reina, que se niega a usar sus dragones por el riesgo de dañar a una población que le sigue siendo fiel. La reina opta por una evacuación selectiva, casa por casa, mientras maneja el descontento popular. En Desembarco del Rey comienzan a aparecer grafitis satíricos que la llaman “Reina de los bastardos”, un insulto que socava su legitimidad y que es denunciado en palacio por Ulf tras visitar tabernas de la ciudad.
En este contexto de inestabilidad, Rhaenyra intenta reorganizar sus apoyos políticos y financieros. Propone al gran maestre Orwyle un puesto en su consejo bajo supervisión cercana de Mysaria, y solicita a Torrhen Manderly que evalúe asumir la tesorería en colaboración con Daemon. No obstante, estas gestiones no prosperan: Corlys Velaryon rechaza volver al consejo como Mano de la Reina debido a su resentimiento por la negativa de Rhaenyra a legitimar a sus hijos. En su lugar, Corlys envía a su hijo Alyn para comunicar que ha partido al mar a resolver asuntos pendientes con la Triarquía.
La relación entre los Hightower y las autoridades religiosas preocupa también a la reina, quien lamenta el rechazo del Septón Supremo a ungirla formalmente. Orwyle le explica que, si bien la dinastía Targaryen es vista con desconfianza herética por su vínculo con los dragones, la fe no está ligada exclusivamente a ninguna casa noble, pese a los conocidos vínculos históricos entre los Hightower y el clero de Poniente.
La inestabilidad de Daemon en el Valle y el regreso de Robaovejas
En busca de recursos económicos y militares, Daemon Targaryen viaja al Valle para reunirse con Jeyne Arryn. La gobernante rechaza el dragón asignado por considerarlo demasiado pequeño, pero accede a facilitarle apoyo económico. Mientras transporta el oro sobre Caraxes, el dragón exhibe un comportamiento errático e impredecible, arrastrando a Daemon hacia una cueva profunda.
Allí, Daemon encuentra a Rhaena Targaryen junto al dragón salvaje Robaovejas. Daemon intenta convencer a Rhaena de que regrese a Pentos con sus hijos o vuelva a la capital, advirtiéndole que Rhaenyra la buscará activamente si conoce su ubicación. Sin embargo, Rhaena se niega a abandonar su refugio, mostrando su determinación de permanecer junto a la criatura para asegurar su posición.
Finalmente, Daemon se presenta ante el consejo portando el cráneo quemado de un jinete, pretendiendo así hacer justicia por la muerte de Jace y asegurando que los fondos obtenidos en el Valle se destinarán a cubrir necesidades civiles en la capital. Al ser interrogado por Rhaenyra sobre la identidad del jinete que domó al dragón salvaje, Daemon admite que la bestia huyó sin jinete, negando a la reina la oportunidad de enfrentar al responsable de la pérdida de su descendencia. Al finalizar el episodio, Rhaenyra entrega a Alicent las cenizas de su padre junto al anillo de Viserys, mientras se confirma que Helaena está embarazada y que Daeron asume su destino militar trágico junto a las tropas de Ormund en Ladera.
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