Teherán lanza misiles contra posiciones en Jordania y Bahréin tras una serie de ataques estratégicos de Washington en la costa iraní. A pesar de la tensión, la Casa Blanca mantiene que un pacto regional está «muy cerca».
La tensión en Oriente Medio ha alcanzado otro nivel. Esta semana, el Ejército estadounidense reinició bombardeos estratégicos en territorio iraní, provocando una reacción inmediata de Teherán que respondió con misiles dirigidos a bases estadounidenses en la región.
El desencadenante de este enfrentamiento fue el derribo de un helicóptero Apache de EE. UU. en el Estrecho de Ormuz. Luego de este evento, el presidente Donald Trump ordenó una ofensiva directa, que el Comando Central (CENTCOM) calificó de acción de «defensa propia» y «proporcional».
Operación estadounidense en la costa iraní
Una operación conjunta de la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos se enfocó en desactivar la infraestructura militar iraní a lo largo de la costa. Los principales objetivos alcanzados fueron:
- Instalaciones de defensa aérea.
- Estaciones de control terrestre.
- Posiciones estratégicas de radares.
Las acciones impactaron con fuerza en zonas clave como Bandar Abbas, Qeshm y Sirak. A pesar del incidente inicial con el Apache, Washington confirmó que ambos pilotos estadounidenses permanecieron ilesos y fueron rescatados mediante un dron acuático.
Si bien Trump inicialmente mostró cierta resignación al informar sobre los hechos, luego manifestó un tono firme, afirmando que la respuesta de su Gobierno sería «muy fuerte y contundente».
Respuesta iraní eleva la tensión en la región
La reacción del régimen de los ayatolás fue rápida. La Guardia Revolucionaria iraní declaró haber derribado un dron MQ-9 estadounidense y lanzar una ofensiva con misiles contra bases estadounidenses en Jordania y Bahréin. Sin embargo, el Pentágono negó enfáticamente que estos ataques hayan tenido éxito.
Ante este intercambio de proyectiles, la alarma y cautela se extendieron entre las naciones vecinas. Kuwait, Bahréin y Jordania activaron urgentemente sus sistemas de defensa antiaérea para proteger su espacio aéreo de posibles ataques. En el ámbito diplomático, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró la exigencia del retiro inmediato de tropas extranjeras en la región para evitar una mayor escalada.
Aspectos clave de la crisis actual:
- Inicio: Derribo del helicóptero Apache estadounidense en el Estrecho de Ormuz.
- Respuesta de EE. UU.: Bombardeos en Bandar Abbas, Qeshm y Sirak.
- Contraataque iraní: Misiles dirigidos a Jordania y Bahréin (negado por Washington).
Diplomacia en medio del conflicto
Curiosamente, este aumento en las confrontaciones se da mientras en Washington se emiten señales optimistas. La Casa Blanca afirma que un acuerdo para estabilizar la zona está «muy cerca». El vicepresidente JD Vance indicó que este pacto podría concretarse la próxima semana, argumentando que la economía iraní está experimentando un impacto significativo debido a la presión internacional.
Hasta ahora, Trump ha intentado actuar como mediador para mantener un frágil alto el fuego entre Irán e Israel, tras meses de escaramuzas previas con drones y misiles.
Un conflicto con implicaciones globales
Este conflicto trasciende las fronteras del Medio Oriente. Recientemente, fuerzas estadounidenses capturaron en aguas del Atlántico un petrolero vinculado a redes sancionadas de Irán. La embarcación, que se dirigía hacia las costas venezolanas, fue detenida después de una persecución naval que duró tres semanas.
Mientras los esfuerzos diplomáticos luchan contra el reloj para lograr un acuerdo, el estallido de misiles en el Golfo Pérsico mantiene la preocupación mundial sobre la posibilidad de un enfrentamiento abierto de gran escala.
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