Abás Araqchí, ministro de Exteriores iraní, ha reafirmado la colaboración estrecha con Moscú y Pekín en el marco del enfrentamiento con Estados Unidos e Israel. En una entrevista para la cadena estadounidense NBC, el diplomático destacó que ambos países apoyan a Irán no solo en lo político sino también en otros aspectos, y calificó la cooperación militar con Rusia como un hecho público y reconocido.
El rol de Rusia: Inteligencia y ataques certeros
A pesar de que el Kremlin declaró hace poco que el conflicto en Irán «no es su guerra», la realidad en el terreno muestra una fuerte implicación. Según información de The Washington Post, Rusia está proporcionando a Teherán coordenadas precisas sobre movimientos de barcos y aviones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico. Esta inteligencia habría permitido a Irán realizar ataques exactos contra objetivos estadounidenses luego de la disminución en sus propios sistemas de vigilancia.
Desde la diplomacia rusa se observa un discurso dual: oficialmente llaman a la finalización de las hostilidades, pero critican a los países del Golfo por no haber condenado los ataques iniciales llevados a cabo por Washington y Tel Aviv en territorio iraní.
China: Mediación y protección de intereses comerciales
Pekín, principal socio comercial de Irán y mayor comprador de su petróleo, se ha manifestado en defensa de la soberanía del país. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Exteriores chino, ha reafirmado su oposición a toda acción que viole la integridad territorial de otros Estados, condenando de forma específica el fallecimiento del ayatolá Alí Jameneí.
Aunque China ha anunciado el envío de un enviado especial para mediar en la crisis, su peso económico es crucial para la estabilidad del régimen iraní. El apoyo de Pekín se centra en los ámbitos político y comercial, sin ofrecer por ahora detalles sobre una posible participación militar directa en el conflicto.
Un conflicto con repercusiones internacionales
El conflicto ya provoca efectos significativos más allá del ámbito militar. Se ha confirmado que algunas de las 29 zonas declaradas Patrimonio de la Humanidad en Irán han resultado dañadas. En Europa, se incrementa la preocupación por las consecuencias económicas. Expertos alertan que si la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz lleva el precio del petróleo por encima de los 100 dólares, las repercusiones podrían ser graves para economías como la española.
Dato relevante: Mientras Irán reconoce el apoyo externo, desde la Casa Blanca sostienen que el régimen está siendo «derrotado» y que sus capacidades operativas se reducen de manera considerable a diario.
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