MADRID. — Un análisis enviado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón determina que la llegada masiva de personas a Ceuta los días 30 y 31 de julio no fue un suceso «espontáneo ni casual», sino una acción «planificada» que involucró directamente a miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes.
El informe policial indica que el propósito de la maniobra no fue migratorio —apenas el 10 % de los que cruzaron intentaron quedarse en España—, sino que la migración se utilizó como «cobertura formal» para gestionar un flujo masivo de personas.
Puntos clave y conclusiones del informe policial
- Permisividad y “guiado activo”: El estudio subraya una actitud marroquí de «total permisividad» sin esfuerzos reales para dispersar a la multitud. Se confirmó la presencia de agentes marroquíes, tanto uniformados como vestigios de civil, ejecutando tareas compatibles con la vigilancia y un «guiado activo» de los grupos hacia los puntos de cruce.
- Estrategia por oleadas: La entrada se desarrolló de forma paulatina. En primer lugar, un grupo de hombres jóvenes y menores trató de saturar las defensas y bloquear los accesos. Luego, una segunda oleada compuesta por familias con mujeres y niños pequeños trató de inhibir la reacción física de los agentes españoles y profundizar la saturación operativa.
- Coordinación superior a las mafias: La Policía destaca que la logística involucró una planificación de alto nivel, con un grado de especialización que excede ampliamente las capacidades de las redes criminales o mafias implicadas en el tráfico de migrantes en la región. Además, la mayoría de los mensajes de convocatoria enviados días antes procedían de teléfonos marroquíes.
- Ataque de “zona gris”: El informe sitúa la operación dentro de las dinámicas de “zona gris”, diseñadas para causar un «daño grave» en la seguridad pública, la integridad territorial, el orden constitucional, el sistema sanitario y la imagen internacional de España, provocando además una evidente desestabilización política interna.
- Alerta previa en España: El documento indica que el propio Centro Nacional de Inmigración y Fronteras emitió una advertencia a las fronteras de Ceuta y Melilla el 29 de julio, un día antes del suceso, notificando sobre el «riesgo potencial de entradas irregulares».
El informe contrasta la inacción marroquí de finales de julio con la respuesta contundente de las fuerzas policiales semanas después, el 15 de agosto, cuando las autoridades del país vecino frustraron un llamamiento masivo realizando cientos de detenciones.
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El informe policial indica que el propósito de la maniobra no fue migratorio —apenas el 10 % de los que cruzaron intentaron quedarse en España—, sino que la migración se utilizó como «cobertura formal» para gestionar un flujo masivo de personas.
Puntos clave y conclusiones del informe policial
- Permisividad y “guiado activo”: El estudio subraya una actitud marroquí de «total permisividad» sin esfuerzos reales para dispersar a la multitud. Se confirmó la presencia de agentes marroquíes, tanto uniformados como vestigios de civil, ejecutando tareas compatibles con la vigilancia y un «guiado activo» de los grupos hacia los puntos de cruce.
- Estrategia por oleadas: La entrada se desarrolló de forma paulatina. En primer lugar, un grupo de hombres jóvenes y menores trató de saturar las defensas y bloquear los accesos. Luego, una segunda oleada compuesta por familias con mujeres y niños pequeños trató de inhibir la reacción física de los agentes españoles y profundizar la saturación operativa.
- Coordinación superior a las mafias: La Policía destaca que la logística involucró una planificación de alto nivel, con un grado de especialización que excede ampliamente las capacidades de las redes criminales o mafias implicadas en el tráfico de migrantes en la región. Además, la mayoría de los mensajes de convocatoria enviados días antes procedían de teléfonos marroquíes.
- Ataque de “zona gris”: El informe sitúa la operación dentro de las dinámicas de “zona gris”, diseñadas para causar un «daño grave» en la seguridad pública, la integridad territorial, el orden constitucional, el sistema sanitario y la imagen internacional de España, provocando además una evidente desestabilización política interna.
- Alerta previa en España: El documento indica que el propio Centro Nacional de Inmigración y Fronteras emitió una advertencia a las fronteras de Ceuta y Melilla el 29 de julio, un día antes del suceso, notificando sobre el «riesgo potencial de entradas irregulares».
El informe contrasta la inacción marroquí de finales de julio con la respuesta contundente de las fuerzas policiales semanas después, el 15 de agosto, cuando las autoridades del país vecino frustraron un llamamiento masivo realizando cientos de detenciones.
MADRID. — Un análisis enviado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón determina que la llegada masiva de personas a Ceuta los días 30 y 31 de julio no fue un suceso «espontáneo ni casual», sino una acción «planificada» que involucró directamente a miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes.
El informe policial indica que el propósito de la maniobra no fue migratorio —apenas el 10 % de los que cruzaron intentaron quedarse en España—, sino que la migración se utilizó como «cobertura formal» para gestionar un flujo masivo de personas.
Puntos clave y conclusiones del informe policial
- Permisividad y “guiado activo”: El estudio subraya una actitud marroquí de «total permisividad» sin esfuerzos reales para dispersar a la multitud. Se confirmó la presencia de agentes marroquíes, tanto uniformados como vestigios de civil, ejecutando tareas compatibles con la vigilancia y un «guiado activo» de los grupos hacia los puntos de cruce.
- Estrategia por oleadas: La entrada se desarrolló de forma paulatina. En primer lugar, un grupo de hombres jóvenes y menores trató de saturar las defensas y bloquear los accesos. Luego, una segunda oleada compuesta por familias con mujeres y niños pequeños trató de inhibir la reacción física de los agentes españoles y profundizar la saturación operativa.
- Coordinación superior a las mafias: La Policía destaca que la logística involucró una planificación de alto nivel, con un grado de especialización que excede ampliamente las capacidades de las redes criminales o mafias implicadas en el tráfico de migrantes en la región. Además, la mayoría de los mensajes de convocatoria enviados días antes procedían de teléfonos marroquíes.
- Ataque de “zona gris”: El informe sitúa la operación dentro de las dinámicas de “zona gris”, diseñadas para causar un «daño grave» en la seguridad pública, la integridad territorial, el orden constitucional, el sistema sanitario y la imagen internacional de España, provocando además una evidente desestabilización política interna.
- Alerta previa en España: El documento indica que el propio Centro Nacional de Inmigración y Fronteras emitió una advertencia a las fronteras de Ceuta y Melilla el 29 de julio, un día antes del suceso, notificando sobre el «riesgo potencial de entradas irregulares».
El informe contrasta la inacción marroquí de finales de julio con la respuesta contundente de las fuerzas policiales semanas después, el 15 de agosto, cuando las autoridades del país vecino frustraron un llamamiento masivo realizando cientos de detenciones.
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El informe policial indica que el propósito de la maniobra no fue migratorio —apenas el 10 % de los que cruzaron intentaron quedarse en España—, sino que la migración se utilizó como «cobertura formal» para gestionar un flujo masivo de personas.
Puntos clave y conclusiones del informe policial
- Permisividad y “guiado activo”: El estudio subraya una actitud marroquí de «total permisividad» sin esfuerzos reales para dispersar a la multitud. Se confirmó la presencia de agentes marroquíes, tanto uniformados como vestigios de civil, ejecutando tareas compatibles con la vigilancia y un «guiado activo» de los grupos hacia los puntos de cruce.
- Estrategia por oleadas: La entrada se desarrolló de forma paulatina. En primer lugar, un grupo de hombres jóvenes y menores trató de saturar las defensas y bloquear los accesos. Luego, una segunda oleada compuesta por familias con mujeres y niños pequeños trató de inhibir la reacción física de los agentes españoles y profundizar la saturación operativa.
- Coordinación superior a las mafias: La Policía destaca que la logística involucró una planificación de alto nivel, con un grado de especialización que excede ampliamente las capacidades de las redes criminales o mafias implicadas en el tráfico de migrantes en la región. Además, la mayoría de los mensajes de convocatoria enviados días antes procedían de teléfonos marroquíes.
- Ataque de “zona gris”: El informe sitúa la operación dentro de las dinámicas de “zona gris”, diseñadas para causar un «daño grave» en la seguridad pública, la integridad territorial, el orden constitucional, el sistema sanitario y la imagen internacional de España, provocando además una evidente desestabilización política interna.
- Alerta previa en España: El documento indica que el propio Centro Nacional de Inmigración y Fronteras emitió una advertencia a las fronteras de Ceuta y Melilla el 29 de julio, un día antes del suceso, notificando sobre el «riesgo potencial de entradas irregulares».
El informe contrasta la inacción marroquí de finales de julio con la respuesta contundente de las fuerzas policiales semanas después, el 15 de agosto, cuando las autoridades del país vecino frustraron un llamamiento masivo realizando cientos de detenciones.

















