Mantén tu congelador a -18 °C y asegúrate de realizar un buen envasado: esta combinación es clave para minimizar la pérdida de sabor y evitar las quemaduras por hielo.
La congelación facilita la organización de menús y reduce el desperdicio, pero solo es efectiva si se cumplen tres principios fundamentales: una preparación adecuada, protección frente al aire y un descongelado correcto.
1) Congela únicamente alimentos en buen estado
El congelador mantiene la calidad; no mejora alimentos en mal estado. Solo congela productos frescos o platos recién preparados sin olores desagradables.
- No congeles alimentos que hayan estado varias horas a temperatura ambiente.
- Si tienes dudas sobre su calidad, es preferible desecharlos o cocinarlos para consumirlos inmediatamente.
2) Enfría rápido lo cocinado y divide en porciones
Las piezas pequeñas se congelan más rápido y adecuadamente, lo que disminuye la formación de grandes cristales que deterioran la textura y jugosidad. Por ello, separa las preparaciones en raciones antes de envasarlas para descongelar solo lo necesario.
- Divide en porciones para usar solo lo requerido.
- Refrigera los alimentos cocinados antes de congelarlos para no aumentar la temperatura del congelador.
- Si separas los ingredientes, coloca capas y utiliza separadores adecuados (papel apto o bandejas) para evitar que se peguen.
3) Envasado: previene la quemadura y la pérdida de sabor
La exposición al aire es la principal causa de problemas. Forma una barrera eficaz empleando envases herméticos, bolsas especiales para congelar o el envasado al vacío cuando sea posible.
- Utiliza envases herméticos o bolsas aptas para congelación.
- Extrae el aire del interior: menor oxígeno implica mejor conservación.
- Deja espacio en los envases para líquidos o salsas, ya que se expanden al congelar.
- Coloca siempre etiquetas con el nombre y la fecha de congelación.
Consejo práctico
Para panadería o masas, primero envuelve con una capa protectora (papel apto) y después con film o bolsa. En el caso de verduras, el envasado hermético previene la absorción de olores y preserva la textura.
4) Blanquea algunas verduras (solo ciertas variedades)
El blanqueado —sumergir brevemente en agua hirviendo y enfriar rápidamente en agua con hielo— ayuda a mantener el color y la textura en verduras como judías verdes, guisantes y brócoli. No todas requieren este proceso; espinacas y algunas hojas delicadas mejoran también con este paso.
- Aplica el blanqueo según la verdura y el tiempo recomendado.
- Enfría rápido tras el blanqueado antes de envasar y congelar.
5) Descongelar: la clave para conservar la textura
El método elegido para descongelar influye en el resultado final. En carnes y guisos, lo más adecuado es trasladar el alimento del congelador al refrigerador y dejar descongelar durante varias horas o toda la noche.
- En refrigerador: conserva la textura y reduce el riesgo bacteriano.
- En microondas: es rápido, pero requiere cocinar inmediatamente después para evitar cocción desigual.
- Directamente a la cocción: muchas verduras y productos para guisar pueden cocinarse sin descongelar.
No dejes alimentos a temperatura ambiente durante tiempo prolongado. Una vez descongelados, consúmelos pronto y evita volver a congelar salvo casos específicos (por ejemplo, sopas recalentadas y envasadas).
6) Alimentos recomendados para congelar y cuáles evitar
Suelen conservarse bien sopas, guisos, porciones de carne o pescado y masas distribuidas en raciones. Pierden calidad frutas muy maduras, cremas y emulsiones que tienden a separarse.
- Frutas blandas pueden volverse pastosas; conviene utilizarlas en batidos o repostería una vez congeladas.
- Salsas que contengan nata o mayonesa tienden a separarse; es mejor refrigerarlas y consumirlas frescas si es posible.
Ten en cuenta el uso posterior: si se van a triturar, hornear o cocer, congelar sigue siendo útil.
Lista rápida antes de cerrar la bolsa o recipiente
- ¿El alimento está en buen estado?
- ¿Está dividido en porciones?
- ¿Está bien envuelto y con mínima exposición al aire?
- ¿Está etiquetado para identificarlo?
- ¿Conoces el método que usarás para descongelarlo?
En Ceuta, el acceso a pescado fresco en el Mercado Central y en la lonja local permite aprovechar las compras inmediatas: si congelas pescado, hazlo en las primeras 24 horas y a -18 °C para conservar mejor la textura.
Siguiendo estas recomendaciones —temperatura correcta, porcionado y envasado— el congelador pasa de ser un espacio de emergencia a una ayuda para cocinar con más calma y reducir desperdicios.
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