Adelantar la jubilación en España se ha vuelto más oneroso para un segmento específico de trabajadores. Desde el inicio de 2026, concluyó el periodo transitorio que durante una década permitió a algunos profesionales acogerse a condiciones más favorables para jubilarse antes, especialmente quienes tienen bases de cotización superiores al límite máximo de la pensión pública.
Hasta este momento, estos trabajadores podían utilizar un método de cálculo menos gravoso, que aplicaba un descuento del 0,50 % por cada trimestre anticipado en la pensión, mitigando así el impacto económico del retiro anticipado. Sin embargo, al retomarse el régimen general, establecido en el artículo 208 de la Ley General de la Seguridad Social, los coeficientes reductores se vuelven más estrictos, con lo que la cuantía final de la pensión disminuirá para quienes opten por jubilarse antes de la edad legal establecida.
«Con la finalización de esta moratoria desaparecen las excepciones y todos los trabajadores estarán sujetos a las mismas normativas. Por ello, planificar un ahorro a largo plazo resulta más fundamental que nunca», señala Montse Cespedosa, especialista en finanzas personales.
Actualmente, en España la edad media de jubilación se sitúa en torno a los 66 años, edad en la que los pensionistas pueden acceder a la pensión íntegra. Ante este cambio, resulta indispensable considerar estrategias complementarias de ahorro para garantizar la estabilidad financiera tras el retiro.
Este ajuste constituye una de las últimas modificaciones derivadas de la reforma de pensiones, que busca unificar criterios y suprimir privilegios que, durante años, facilitaron el coste de jubilarse anticipadamente a quienes poseen rentas elevadas.











