El plan, impulsado por una nueva orden ejecutiva, busca garantizar energía ininterrumpida para bases permanentes y consolidar el liderazgo frente a otras potencias en la carrera hacia Marte.
La Casa Blanca ha confirmado que 2030 será el año en que la humanidad dé un salto tecnológico sin precedentes: la instalación de los primeros reactores nucleares en la superficie lunar. Este ambicioso proyecto no es solo una proeza de ingeniería, sino el pilar central de una nueva estrategia nacional para asegurar que Estados Unidos domine la infraestructura crítica fuera de la Tierra.
A diferencia de la era Apolo, el objetivo actual no es “llegar y volver”, sino establecer una presencia humana permanente. Para lograrlo, la NASA y el Departamento de Energía han concluido que la energía solar es insuficiente, especialmente durante las gélidas y largas noches lunares (que duran 14 días terrestres). La energía nuclear se presenta como la única solución viable para mantener con vida los puestos avanzados.
Los 4 pilares del dominio espacial estadounidense
La nueva hoja de ruta redefine la política espacial de EE. UU. con cuatro objetivos estratégicos:
1. Presencia Sostenida: Regreso de astronautas antes de que termine la década y construcción de infraestructuras habitables permanentes hacia 2030.
2. Autonomía Energética: Los reactores de fisión proporcionarán energía constante para sistemas de soporte vital, comunicaciones y laboratorios científicos, independientemente de la luz solar.
3. Economía Público-Privada: Integración masiva de empresas comerciales (como SpaceX o Blue Origin) para reducir costes y acelerar el despliegue de carga.
4. Trampolín a Marte: Utilizar la Luna como campo de pruebas para las tecnologías de propulsión y soporte vital que llevarán a los primeros humanos al planeta rojo.
¿Por qué energía nuclear y por qué ahora?
La decisión de lanzar un reactor en 2030 responde a la creciente competencia internacional. Estados Unidos busca una ventaja estratégica en un entorno donde el control de la energía será tan decisivo como lo fue el dominio del mar en siglos pasados. Estos sistemas de energía nuclear de superficie (Fission Surface Power) son compactos, robustos y capaces de operar en cráteres en sombra perpetua, donde se cree que existen reservas de hielo vitales para la supervivencia.
Con este movimiento, la Luna deja de ser un destino de exploración para convertirse en la primera colonia tecnológica de la Tierra, con una red eléctrica propia que funcionará a 384.400 kilómetros de distancia.
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