Este jueves, el gobierno de Estados Unidos anunció sanciones contra dos jueces de la Corte Penal Internacional (CPI), argumentando que presuntamente buscan investigar, detener o juzgar a ciudadanos israelíes sin la aprobación de Israel. Esta medida se produce después de que los jueces mantuvieran el 15 de diciembre la resolución de la CPI en contra de la apelación presentada por Israel.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que la CPI ha adoptado una postura politizada contra Israel, estableciendo un precedente preocupante para todos los países. Subrayó que no se tolerarán abusos de poder por parte de la CPI que vulneren la soberanía de Estados Unidos e Israel ni que sometan indebidamente a sus ciudadanos a su jurisdicción.
La ministra israelí y el ministro de Exteriores, Binyamín Netanyahu y Gideon Saar respectivamente, expresaron su agradecimiento hacia el gobierno estadounidense por su clara postura moral en este asunto.
Los jueces sancionados son Gocha Lordkipanidze, originario de Georgia, y Erdenebalsuren Damdin, de Mongolia, quienes están vinculados a la investigación sobre presuntos crímenes en Palestina, situación que ha provocado diversas reacciones a nivel global.
Desde la CPI han denunciado que estas sanciones representan un «ataque flagrante a la independencia» del tribunal. La institución ratificó su compromiso de continuar trabajando con imparcialidad e independencia, asegurando respaldo a su personal y a las víctimas de violaciones graves. En un comunicado, la Corte afirmó que seguirá cumpliendo su mandato sin interferencias externas.
Esta situación se desarrolla en un contexto de tensión, dado que la CPI mantiene activas órdenes de arresto contra figuras destacadas, incluyendo al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y contra líderes de Hamás vinculados con ataques armados.
Asimismo, la CPI ha confirmado su jurisdicción respecto a los hechos posteriores al ataque de Hamás en octubre de 2023, inquietud que ha llevado al gobierno israelí a solicitar apoyo de Estados Unidos para proteger a sus ciudadanos de eventuales procesos judiciales internacionales.
La relación entre Estados Unidos e Israel se ha caracterizado por su cercanía histórica, y esta sanción refleja el respaldo continuo de Washington hacia Israel, especialmente en temas de derechos humanos y justicia internacional. Sin embargo, esta postura ha generado críticas, ya que varios países y organizaciones han solicitado respeto a la independencia judicial y han cuestionado las acciones de la CPI.
David van Weel, ministro de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, país sede de la CPI y la Corte Internacional de Justicia, condenó las sanciones contra los jueces. Subrayó que los tribunales internacionales deben ejecutar sus funciones sin obstáculos, y reiteró el apoyo de su país al tribunal y su equipo en el ejercicio de sus responsabilidades.











