El siniestro ferroviario de alta velocidad ocurrido en Urda, Toledo, ha evidenciado la relevancia del factor humano en la gestión de emergencias en el ámbito ferroviario. Según la información disponible, un error humano podría haber sido una causa del accidente, aunque no la única ni la principal. El sistema automático de seguridad de la línea Madrid-Andalucía, denominado LZB, presentó una falla, lo que activó un protocolo que transfirió la supervisión del tráfico al Centro de Regulación y Circulación (CRC) de Atocha. Esto implicó que la operación dependiera en gran medida del criterio humano, respaldado por herramientas técnicas más limitadas que los sistemas automatizados.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) había cuestionado en 2024 la dependencia del criterio de los controladores en contextos similares. En un informe sobre un suceso ocurrido el 25 de junio de 2024, la CIAF resaltó los riesgos vinculados a la dependencia del factor humano. En ese caso, un tren había pasado una señal en rojo y fue detenido automáticamente por el sistema ERTMS, pero el conductor reanudó la marcha tras recibir autorización del CRC de Albacete, que comprobó visualmente que el cantón estaba libre.
Fallo del sistema de seguridad LZB
El accidente en Urda ha reavivado el debate acerca de la fiabilidad de los sistemas de seguridad ferroviarios. La falla del sistema LZB obligó a que el control del tráfico quedara en manos del CRC de Atocha, aumentando la dependencia del juicio humano en la gestión de la situación. La CIAF había advertido anteriormente acerca de los riesgos que implica confiar únicamente en el factor humano como barrera para evitar colisiones, subrayando la necesidad de incorporar medidas técnicas complementarias para minimizar estos riesgos.
El informe de la CIAF relativo al incidente de 2024 en la estación de Cuenca-Fernando Zóbel resaltó que la única barrera efectiva para reducir el riesgo de colisión fue la verificación visual del cantón libre realizada por el responsable de circulación. No obstante, esta medida es susceptible de error, ya que depende en su totalidad del factor humano.
Reacciones y consecuencias
El accidente ha provocado respuestas inmediatas, con Más Madrid solicitando transparencia y la asunción de responsabilidades para evitar que incidentes similares se repitan. Además, el economista Gonzalo Bernardos ha alertado sobre posibles repercusiones económicas, como un aumento en el precio de los billetes de avión en los próximos días.
La situación actual subraya la necesidad de revisar y mejorar los protocolos de seguridad ferroviaria, garantizando que los sistemas automáticos y las medidas técnicas complementen adecuadamente el juicio humano para prevenir futuros siniestros.
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