El comienzo del año suele traer motivación, aunque también expectativas elevadas que pueden derivar en frustración rápidamente, según señalan los especialistas. Tras las celebraciones, el cansancio y los cambios horarios, enero puede resultar abrumador si nos fijamos objetivos poco alcanzables desde el inicio.
“Existe una dinámica curiosa: el ritmo del entorno se incrementa justo cuando el cuerpo demanda lo opuesto. Más mensajes, ruido, listas y decisiones saturan a muchas personas al iniciar el año”, comenta Paula González, fundadora de la plataforma Blue Bamboo, dedicada al bienestar.
Menos objetivos, mayor atención al presente
Varios expertos recomiendan dejar de lado las tradicionales metas de Año Nuevo. “Sugiero evitar listas de propósitos. Vivamos cada día como una página en blanco”, recomienda el psicólogo Víctor Amat, conocido como el psicólogo punk.
Laura S. Moreno, psicóloga, añade: “La vida no se mide en años, sino en días. Cada jornada tiene igual valor. Centrarse únicamente en cambios grandes puede hacernos olvidar los días ordinarios, que son los que realmente contribuyen a nuestro bienestar”.
Recuperarse sin autoexigencia
Después de periodos de excesos, el cuerpo necesita cuidados más que imposiciones. “No se trata de comenzar con intensidad, sino de retomar hábitos básicos para recuperar energía, claridad mental y buen estado de ánimo”, apunta Elena Garrido, nutricionista experta en psiconeuroinmunoendocrinología.
Entre las recomendaciones para iniciar el año con buen ritmo destacan:
- Exponerse a la luz natural durante la mañana, incluso por solo 10-15 minutos.
- Realizar actividades físicas suaves, como caminar o estiramientos.
- Cenar temprano y con comidas ligeras.
- Volver a horarios regulares de sueño y reducir el uso de pantallas por la noche.
Pequeños avances, resultados sostenibles
El nutricionista Juan Bola coincide en que actividades que favorecen la liberación de endorfinas son útiles para arrancar enero: paseos al aire libre, ejercicio moderado o retomar hábitos alimenticios saludables. “No hay que penalizar los excesos navideños; lo esencial es mantener la constancia a lo largo del año”, comenta.
Para muchas personas, el año nuevo no representa un cambio radical, sino una oportunidad para vivir con mayor coherencia según sus sentimientos y pensamientos. “La felicidad se construye con días comunes bien vividos. Como este”, concluye Laura S. Moreno.











