Una mirada analítica sobre la declaración de Koldo García, quien se presentó ante el Alto Tribunal como un colaborador dedicado a resolver problemas ajenos.
Madrid (EL PAÍS) — «Si alguien me planteaba un problema, salía corriendo para intentar ayudar». Partiendo de esta premisa de total compromiso, Koldo García Izaguirre expuso ante el Tribunal Supremo su versión de los hechos conocidos como el ‘Caso Koldo’. Se definió no como un intermediario, sino como un servidor público fiel que nunca negó su ayuda y que siempre estuvo disponible para quienes lo requerían.
El relato de Koldo ante el tribunal ofrece el perfil de un hombre que se formó desde joven y que terminó siendo el apoyo cercano del exministro de Transportes, José Luis Ábalos. Desde su papel inicial como conductor hasta convertirse en asistente personal, García asumió la tarea de aliviar las preocupaciones del entonces ministro, encargándose tanto de asuntos oficiales complejos como de situaciones cotidianas de su vida privada.
«Podía ocuparme de cosas tan variadas como comprarle tabaco, gestionar los pagos de su hipoteca o asistirle con sus problemas personales», refleja su descripción de aquel periodo en el ministerio.
El encargado de la gestión de las mascarillas
En su declaración, Koldo García explicó su intenso desempeño durante los meses críticos de la pandemia, cuando el Ministerio de Transportes asumió la compra centralizada de material sanitario. Detalló cómo revisaba miles de ofertas de mascarillas en extensas jornadas. Si era necesario contactar con China a altas horas de la madrugada para evitar que un avión volviera vacío a España, se despertaba y cumplía con la tarea.
Subrayó que todo su esfuerzo respondía al interés del país, describiendo su labor como un sacrificio personal para que el material sanitario llegara con la mayor rapidez posible a quien lo necesitaba.
Un hombre marcado por la lealtad y el manejo de efectivo
La comparecencia también sirvió para abordar las cuestiones más polémicas de la investigación. Al ser cuestionado sobre el origen del elevado volumen de dinero en efectivo que manejaba, el exasesor negó haber recibido pagos ilegales. Explicó que esas cantidades provenían de reembolsos de gastos por parte del partido y de su costumbre de portar efectivo para facilitar propinas, ayudar a familiares o apoyar a quienes lo necesitaran.
Incluso al ser mencionado por sus 27 teléfonos móviles o su supuesta función como informante, Koldo mantuvo una versión basada en la entrega desinteresada y la fidelidad hacia Ábalos. «Le estaré siempre agradecido por la oportunidad que me brindó», reconoció ante el tribunal, bajo la atenta presencia de su antiguo superior, en una declaración que alternó entre razones judiciales y la historia de un hombre que, según sus propias palabras, «no advirtió la magnitud del problema».
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