El prestigioso neurólogo advierte en su última obra sobre el impacto del alcohol en la memoria y las funciones cognitivas, señalando una edad crítica para abandonar su consumo y prevenir la demencia.
La cerveza es, sin duda, una de las bebidas con mayor arraigo social en el mundo. Con más de 7.000 años de historia desde su origen en Mesopotamia, su consumo moderado se ha vinculado ocasionalmente con beneficios cardiovasculares debido a su contenido en vitaminas del grupo B y antioxidantes. Sin embargo, la comunidad médica está endureciendo sus mensajes sobre los riesgos del alcohol, poniendo el foco no solo en el hígado, sino en un órgano vital: el cerebro.
El doctor Richard Restak, neurólogo y autor de Complete Guide to Memory: The Science of Strengthening Your Mind, ha lanzado una advertencia clara sobre quiénes deberían abstenerse por completo de esta bebida. Según Restak, el alcohol es una neurotoxina que interfiere directamente en los procesos de plasticidad neuronal, dificultando que el cerebro se fortalezca mediante la repetición y la estimulación mental.
El “encogimiento” del cerebro y la pérdida de memoria
El abuso habitual de alcohol no solo provoca lagunas temporales; según los estudios citados por Restak, el consumo excesivo puede derivar en un encogimiento físico del cerebro. Este fenómeno aumenta drásticamente el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas y altera funciones esenciales como el juicio, la toma de decisiones y el pensamiento lógico.
A nivel químico, el alcohol altera la comunicación entre neuronas, lo que afecta a la coordinación motora y al equilibrio emocional. Lejos de ser un ansiolítico, el consumo recurrente puede intensificar trastornos como la depresión y la ansiedad, creando un círculo vicioso donde el individuo bebe para aliviar un malestar que el propio alcohol está agravando.
Las dos edades críticas: los 25 y los 65 años
El doctor Restak identifica dos hitos temporales clave en la relación del ser humano con el alcohol:
- Hasta los 25 años: El cerebro humano continúa en fase de desarrollo hasta el cuarto de siglo. En España, donde la edad de inicio en el consumo ronda los 14 años, el impacto puede ser irreversible, alterando la formación de circuitos neuronales responsables de la concentración y el aprendizaje a largo plazo.
- A partir de los 65 años: Esta es la edad que el neurólogo marca como el “punto de no retorno”. A partir de los 65, el cerebro comienza a perder neuronas de manera acelerada de forma natural. Introducir alcohol en esta etapa actúa como un catalizador del deterioro cognitivo.
Para Restak, cumplir 70 años debería ser el límite definitivo para el consumo de alcohol si se desea preservar una calidad de vida óptima y reducir las probabilidades de desarrollar demencia. La prevención, sostiene el experto, empieza por entender que el cerebro de un adulto mayor tiene una capacidad de regeneración mucho más limitada frente a los efectos tóxicos del etanol.
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